Los Azulejos y el plano de Sevilla de Pablo de Olavide.

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Sevilla había llegado al 1770 manteniendo su ordenación urbana heredada de la época medieval, a base de parroquias y collaciones, careciendo de contornos precisos. Las nuevas construcciones, los cambios de nombre de las diferentes calles o los diferentes nombres que recibían una misma calle dependiendo del tramo, hacían muy caótico el ordenamiento de la ciudad.

Esta anarquía en la ordenación urbana es la que se pretende remediar en tiempos de Carlos III con la Real Cédula de 13 de agosto de 1769, recibida en Sevilla en julio del año siguiente, en la que se dividía a la ciudad en cuarteles, barrios y manzanas, siguiendo el ejemplo de Madrid. Carlos III deseaba extender la nueva norma a todas las capitales donde hubiese Audiencias o Chancillerías. Barcelona se dividiría en cinco cuarteles; Valladolid, Granada, Zaragoza, Valencia y Palma, en cuatro. Por esta Real Cédula, "Sevilla, se dividiría en cinco cuarteles, uno del arrabal de Triana y los otros cuatro del casco de la Ciudad, al cargo de los cuatro Alcaldes Mayores, que han de quedar desde ahora iguales en el ejercicio de la jurisdicción civil y criminal, en el sueldo y en todo". Estos Alcaldes deberían vivir en su respectivo cuartel.

En la Sevilla de esos años estaba como Asistente de la ciudad Pablo de Olavide, sería él quien ordenaría el cumplimiento de la Real Cédula en nombre del rey.

Pablo Antonio José de Olavide y Jáuregui, peruano nacido en Lima en 1725, fue un reconocido escritor, traductor, jurista y político en la España de la Ilustración, donde llegó en 1752. A lo largo de su vida estuvo perseguido por la justicia, fue encarcelado, exiliado, denunciado a la Inquisición, juzgado por esta y toda una serie de acontecimientos que no le impidieron ser uno de los personajes más influyentes para la ciudad de Sevilla. Carlos III lo nombró Asistente de la ciudad, Intendente de los Reales Ejércitos de Andalucía y Superintendente de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía.

Su labor en Sevilla fue muy importante, hasta el punto de considerarlo un "renovador de la ciudad". el asistente Olavide acomete la restauración de edificios emblemáticos como las iglesias de San Luis, San Bernardo o Santa Marina. Se adoquinan algunas plazas; se reparan algunos mercados como el de la calle Feria; se reforma la Alameda de Hércules, donde plantan 1.600 álamos y se colocan dos nuevas columnas en el extremo norte; fuera del recinto amurallado se construyen el Palacio de San Telmo, la Fábrica de Tabacos, la plaza de toros, o el cuartel de la Puerta de la Carne. Además, Olavide potencia el uso recreativo de la márgen izquierda del Guadalquivir, diseñando y ejecutando paseos como en el muelle de Las Delicias, el Arenal o el malecón, situado entre San Laureano y la Puerta de Triana.

La Sevilla de Olavide se enfrenta también a graves problemas de salubridad. Como solución, en 1767, se establece un Reglamento General de limpieza de las calles por semana (anteriormente era mensual) y exige el pago de un canon a los propietarios, además manda trazar un plano fidedigno de la ordenación de la ciudad y rotula calles y plazas, será el primer plano topográfico de Sevilla.

El plano de Olavide, que data de 1771 fue elaborado por Francisco Manuel Coelho y grabado por José Amat. El mapa, premiado por la Real Academia de San Fernando, contiene en sus márgenes un índice con las puertas y edificios emblemáticos y está orientado con el norte situado al oeste (algo que se mantiene hasta la actualidad en los planos de la ciudad). Puedes descargar el plano completo y en alta resolución pulsando AQUÍ.

Con la aplicación de la Real Cédula, la ciudad queda dividida en cuarteles, barrios y manzanas. Se realiza un censo de los edificios de la ciudad, identificando casas, iglesias, conventos y edificios principales.

Sevilla queda dividida en cinco cuarteles (cuatro para el casco urbano y un quinto para Triana). Cada cuartel quedaba subdividido en ocho barrios, gobernados, respectivamente, por uno de sus "vecinos honrados", que recibiría el nombre de Alcalde. Cada uno de estos Alcaldes de barrio tendría por misión: matricular a todos los vecinos entrantes y salientes; controlar la seguridad, el alumbrado, la limpieza de las calles y de las fuentes; atender a la quietud y orden público, encargándose también de recoger a los pobres para conducirlos a hospicios y casas de Misericordia; y a los niños abandonados "para que se pongan a aprender un oficio". Con objeto de ser fácilmente reconocidos por el pueblo, deberían usar un bastón de vara y media de alto y puño de marfil, como símbolo de su autoridad. La elección debía hacerse "por los vecinos del respectivo" y en el mes de diciembre, para que la toma de posesión pudiese efectuarse el día 1 de enero. Cada uno de los ocho barrios de los cinco cuarteles, quedaría dividido en ocho manzanas, cada calle tendría una placa de cerámica con su nombre, otra placa que identificaría el barrio, cuartel y manzana a los cuales pertenecía y cada casa, iglesia, convento o edificio significativo identificados con un número. Este tipo de azulejos, en el caso sevillano fueron realizados en las fábricas trianeras pero no es algo exclusivo de esta ciudad, ya que placas similares fueron colocadas en las principales ciudades españolas durante finales del siglo XVIII.

Aparte de estas placas cerámicas, existieron otras que identificaban edificios o puntos emblemáticos como la antigua Lonja o la Puerta de la Montería, o los conocidos como "azulejos de censo". Estos últimos, también conocidos como azulejos "de propio", se venían usando desde antes que se promulgara la Real Cédula y se colocaban en las fachadas de los inmuebles para dar noticia de la propiedad de los mismos, especialmente por parte de entidades religiosas como el Cabildo catedralicio o conventos y familias nobiliarias.

La creación de estos cargos municipales presupone una política de centralización y ordenación de la vida pública, a tono con las necesidades de la época. No obstante, este sistema electivo, de tan marcado carácter democrático, no tuvo, como es de suponer,  buena acogida por parte de los elementos tradicionales, especialmente nobiliarios, en cuyas manos había estado el control de los municipios y en Sevilla, esto traería no pocas protestas por parte de las principales familias, las cuales habían "gobernado" la ciudad durante siglos.

Si nos centramos en la división realizada en Sevilla en virtud de la R. C. de 13 de agosto de 1769 tenemos lo siguiente:

Los cinco cuarteles (incluida Triana) quedaban subdivididos en 8 barrios cada uno (40 en total), que a su vez se dividían en 8 manzanas (haciendo un total de 320), de las cuales 256 se hallaban en la margen izquierda del río.

Los barrios del recinto urbano quedaban delimitados en la siguiente forma:

CUARTEL A:


Barrio 1: Comprendía el Alcázar, Fábrica de Tabacos, Colegio Mayor, Casa de la Moneda, Aduana, Colegio de San Miguel, de Santo Tomás, Lonja y Catedral.
Barrio 2: Comprendido entre calle Génova, plaza de San Francisco, Catalanes, la Laguna y puerta del Arenal.
Barrio 3: Desde la plaza de San Francisco a final de calle Sierpes.
Barrio 4: De San José a la Magdalena.
Barrio 5: De la Campana a la calle de la Cuna.
Barrio 6: Colegio de San Acacio, Cerrajería, San Eloy y Arenas.
Barrio 7: San Pablo, puerta de Triana, Cantarranas, San Eloy, Dormitorio de San Pablo.
Barrio 8: Postigo del Carbón, Caridad, Carretería, Baratillo a Puerta Real. Incluía también el monasterio de Santa María de las Cuevas

CUARTEL B:


Barrio 1: Venerables y parroquia de Santa Cruz
Barrio 2: De Borceguinería a San Isidoro
Barrio 3: Santa María la Blanca y San Bartolomé
Barrio 4: La Alfalfa y San Pedro
Barrio 5: San Nicolás y San Ildefonso
Barrio 6: Santiago y Santa Catalina
Barrio 7: San Bernardo
Barrio 8 San Roque

CUARTEL C:


Barrio 1: San Vicente
Barrio 2: De calle Armas y Plaza del Duque a Capuchinos
Barrio 3: De Plaza del Duque a la Venera, San Andrés y Amor de Dios
Barrio 4: Calle Viejos y San Martín
Barrio 5: Omnium Sanctorum
Barrio 6: San Basilio, paseo de la Alameda y San Clemente
Barrio 7: San Lorenzo
Barrio 8: San Juan de Acre

CUARTEL D:


Barrio 1: San Pedro y la Encarnación
Barrio2: San Juan de la Palma y Espíritu Santo
Barrio 3: San Luis
Barrio 4: San Gil
Barrio 5: San Román
Barrio 6: San Marcos
Barrio 7: Santa Marina
Barrio 8: Macarena

CUARTEL DE TRIANA:


Triana ha sido el cuartel más maltratado por el paso del tiempo, al igual que lo han sido sus calles y sus edificios. En ella se conservan muy pocos ejemplos de placas cerámicas, pudiéndose contar con los dedos de una mano. Sus ocho barrios lo formaban cincuenta y una manzanas con 1.446 casas habitadas.

Muchos de estos azulejos han ido desapareciendo, debido al vandalismo y también a robos para venderlos en el mercado negro. Tristemente muchos no han llegado hasta nosotros pero disfrutemos, respetemos y conservemos los que aún sí se conservan en nuestras calles.

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José Manuel Villalba Rodríguez

2 comentarios en “Los Azulejos y el plano de Sevilla de Pablo de Olavide.”

  1. Estupendo y dificultoso trabajo, que llevará muchas horas de patear las calles de Sevila y ordenar tantos azulejos. Pero lo principal es que está muy claro como se ordenó la ciudad y que ha día de hoy sigue siendo muy útil para conocerla y comprenderla. Buen trabajo, adelante con tus artículos, son muy buenos e interesantes.

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