La influencia americana en la cúpula de la iglesia de la Magdalena de Sevilla.

Compartir

Muchos edificios históricos están llenos de mensajes y símbolos. Un monumento no es solo una fecha y un autor. Se considera como tal por algo más, por lo que aporta; por lo que significa; por lo que nos cuenta; de un estilo, de una época o de un lugar.

Eso ocurre en la iglesia de la Magdalena de Sevilla, posiblemente uno de los edificios más fascinantes de la ciudad y aún por descubrir no solo por los turistas, sino también por los propios sevillanos.

Creo que la importancia de este edificio es tal, que hacer un post general sobre él sabría a poco o sería larguísimo, así que lo iré desgranando por partes a lo largo de los próximos meses. Hoy nos centraremos especialmente en algo muy concreto, su cúpula, y también en algunos detalles repartidos por el edificio que nos transportan directamente al Nuevo Mundo.

Esta iglesia formó parte de uno de los conventos más grandes e importantes de la ciudad, el convento de San Pablo el Real, perteneciente a la Orden de Predicadores de Santo Domingo. Se funda por la cesión de los terrenos por parte de Fernando III a los dominicos tras la conquista de la ciudad a los musulmanes en 1248. Más tarde sería la primera sede del Tribunal del Santo Oficio en Sevilla, tras su creación a finales del siglo XV por los Reyes Católicos.

Del edificio original del siglo XIII no queda nada. Diversos incendios y terremotos obligaron a levantar un nuevo convento en época de Pedro I en estilo mudéjar, que sobrevivirá hasta 1691, en que gran parte de la iglesia se vuelve a venir abajo y tiene que ser reconstruida, ya en estilo barroco. Del edificio mudéjar (segunda mitad del siglo XIV) quedan algunos restos, como la capilla del Dulce Nombre (que alberga a la hermandad de la Quinta Angustia), y parte de los muros del templo, por eso vemos elementos como ventanas o arcos en sus fachadas exteriores pertenecientes al edificio anterior. El resto es barroco, de finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, momento en el que el convento es reformado por completo por Leonardo de Figueroa.

La parroquia estaba en un inicio en la cercana plaza que hoy lleva su nombre (plaza de la Magdalena). Con la invasión francesa, la iglesia de la Magdalena sería derribada para crear la plaza actual, y la parroquia se queda sin sede. Aprovechando que años después el convento de San Pablo es desamortizado, la sede parroquial se traslada a la iglesia del antiguo convento. Derribado gran parte de este, lo que nos queda es la iglesia.

Centrándonos en la cúpula, su artífice es Leonardo de Figueroa, el gran arquitecto del barroco sevillano. A él debemos no solo esta iglesia, también tenemos muestras de su maestría en edificios como la iglesia del Divino Salvador, la de San Luis de los Franceses, en el Hospital de Venerables Sacerdotes, en el Palacio de San Telmo o en el Hospital de la Santa Caridad. Creará un estilo propio y reconocible, convirtiéndose en el arquitecto barroco por excelencia de la ciudad.

La cúpula de la Magdalena será la primera gran cúpula de Sevilla, creando un doble precedente: por un lado, el hecho de ser la primera de una serie de cúpulas realizada por Figueroa como la de San Luis de los Franceses, la del Salvador o la de la capilla sacramental de la iglesia de Santa Catalina. Por otro lado, creará una estética propia y reconocible, usando el ladrillo como material noble, aportando el color rojo almagra tan propio de la ciudad y combinándolo con la cerámica vidriada, creando maravillosos juegos cromáticos como podemos ver en la Magdalena. Su labor sería continuada por sus hijos y por uno de sus nietos, alargando su hurlla durante décadas.

La cúpula se levanta sobre un tambor octogonal y sobre ella una linterna que aporta luz al interior. Al exterior se presenta también como un octógono, rematándose por una espectacular corona real de hierro forjado, recordándonos su título de Real y su vinculación con la Corona y con el rey San Fernando.

En el conjunto destaca el colorido y la combinación de ladrillo con elementos cerámicos, algo que supondrá uno de los grandes aportes de Figueroa a la arquitectura barroca sevillana. Llama muchísimo la atención en el exterior de la cúpula una serie de elementos decorativos, especialmente dos: los atlantes y las máscaras, que nos transportan directamente hasta el continente americano.

 

VINCULACIÓN DEL CONVENTO SEVILLANO DE SAN PABLO EL REAL CON AMÉRICA.


El convento de San Pablo es uno de los más importantes en la configuración de las relaciones entre España y las Indias en los años inmediatos al Descubrimiento. Sede de la jerarquía dominica, centro de estudios y casa de noviciado en Sevilla, tuvo importantes contactos con el Nuevo Mundo.

Aquí se preparaban y agrupaban los dominicos que iban a cruzar el Atlántico; aquí se decidieron y discutieron las posiciones a adoptar por esta orden, tan poderosa y presente tanto en la obra evangelizadora y de colonización como en las instituciones de las posesiones españolas en América. Esta vinculación continuará hasta el siglo XVIII, época en la que Sevilla perderá la hegemonía en el control de la Carrera de Indias.

Además, el convento de San Pablo fue centro de la actividad y el estudio de fray Bartolomé de las Casas, personaje de enorme relieve para todo lo americano tanto por su labor, como por su estrecha vinculación con Cristóbal Colón y sus descendientes. Pedro de las Casas (padre de Bartolomé) acompañará junto a sus hermanos a Colón en su segundo viaje. Desde entones, la familia de las Casas estará presente en los negocios de Indias. Allá viajará Bartolomé en 1502, siendo aún laico, ordenándose como fraile dominico unos años después (primero en ser ordenado sacerdote en América). Realizaría varios viajes a las Indias, estableciendo buena relación con Diego Colón, primogénito del Almirante, apoyándose mutuamente en sus reivindicaciones ante la Corona. Durante sus visitas a Sevilla residirá en el convento, donde su hermano Alberto llegaría a ser Prior, Provincial de Andalucía y Maestro General de la Orden.

Su buena relación con el otro hijo de Colón, Hernando, hizo que a su muerte, este le entregara para que fueran depositados en el convento, los documentos y libros que formaban su valiosa biblioteca, una de las principales de la época, que incluía además la de su padre. Hernando Colón vivía además muy cerca de lo que era el recinto ocupado por el convento de San Pablo. Toda esta documentación sería utilizada por fray Bartolomé para escribir su Historia general de las Indias. La biblioteca, tras ganar el Cabildo de la Catedral los pleitos que interponen para obtener su custodia, será trasladada a su ubicación actual en las dependencias de la iglesia Mayor hispalense.

Impulsor de las "Nuevas Leyes de Indias" (1542), fray Bartolomé sería consagrado Obispo de Chiapas en el convento de San Pablo en 1544, como recuerda hoy una placa en el exterior de la iglesia de la Magdalena. Desde aquí, dirigirá las expediciones de religiosos que se adhieren a su causa que llevarían a América su plan de evangelización pacífica.

No podemos olvidar que a la llegada de Colón al Nuevo Mundo, el primer asentamiento se establece en la isla a la que llamarán La Española. Esta isla hoy alberga dos países: Haití y República Dominicana, con su capital Santo Domingo, nombres que se deben a los frailes dominicos que partieron rumbo al Nuevo Mundo desde el convento sevillano de San Pablo, llevando con ellos los nombres de la Orden de Predicadores y de su fundador, Santo Domingo de Guzmán.

 

SÍMBOLOS DEL NUEVO MUNDO Y DE LA SEVILLA MARIANA.


Los atlantes, ocho guerreros amerindios adosados sobre las pilastras que forman la linterna barroca, se apoyan sobre lo que parecen soles de barro vidriado de color azul. Parecen sostener sobre sus cabezas la cornisa sobre la que se cierra la linterna y la corona de forja. Esas figuras nos remiten directamente al arte precolombino.

Esos soles de cerámica vidriada, conectan con el interior de la cúpula, donde todo el programa iconográfico gira en torno a la figura de la Virgen. Cada una de las ocho partes que forman el octógono, nos muestra a parejas de ángeles, obra de Lucas Valdés. Estos ángeles sostienen en sus manos letras doradas que forman el "AVE MARÍA". Teniendo en cuenta la tradición sevillana en la defensa del Dogma de la Inmaculada Concepción, no es de extrañar que una cúpula, símbolo del universo y del cielo desde siglos atrás, se dedique a la figura de María, formando toda una Apoteosis de la Virgen. Recordemos también como la "mujer vestida de sol" del Apocalipsis fue adoptada en muchas representaciones de la Virgen, entre ellas las Inmaculadas, tan frecuentes en el barroco sevillano. Fíjense en lo que aparece justo en el centro del interior de la cúpula: el sol.

Los ocho soles externos, recuerdo de las culturas y religiones de la América precolombina, se convierten aquí, a través de la labor de los dominicos en un único sol, símbolo de la Virgen María.

El Sol era una deidad esencial tanto para mayas como aztecas, estos últimos de hecho lo tenían como Dios principal. Sol que además se cuela por las ventanas de la linterna, iluminando el interior de la cúpula y de la iglesia, juego teatral y escenográfico tan del gusto barroco. Aunque el grueso de la evangelización fuera llevada a cabo posteriormente por los jesuítas, en un inicio, los primeros religiosos que llegaron a América fueron franciscanos y dominicos, las dos órdenes mendicantes más importantes del momento.

Por otra parte, la figura del indígena será algo recurrente en la iconografía de la Sevilla de los siglos posteriores a la conquista. Los indígenas serían la base sobre la que se construye la economía española y del imperio. Podemos ver otros ejemplos repartidos por la ciudad como en el Palacio de San Telmo.

Volviendo al interior de la cúpula, el sol aparece rodeado de la siguiente frase procedente del Apocalipsis: "Et caepisse est aliquid sed finis facta", o lo que es lo mismo: "haber empezado es algo, pero el final debe alcanzarse". Dicho con otras palabras: la labor evangelizadora no está terminada, debe continuar.

Lo mismo ocurre con las máscaras de rasgos negroides que rematan cada uno de los ocho "nervios" que recorren el exterior de la cúpula, cubiertos de tejas vidriadas de color amarillo, aportando color y remarcando el octógono de la misma. Estas máscaras, también en barro vidriado, aportan la mayor nota de color de toda la cúpula, siendo incluso visibles desde la calle las plumas de colores que coronan estas cabezas. En ellas encontramos una fusión entre los mascarones típicos de la decoración que el Renacimiento rescata del mundo clásico, con el arte precolombino. De nuevo queda patente el recuerdo al Descubrimiento y Evangelización de América, a la labor dominicana y a fray Bartolomé de las Casas como uno de los personajes más emblemáticos de ese momento histórico. Una de estas máscaras de la cúpula ha sido sustituída, debido al mal estado en que se encontraba. La original se encuentra expuesta en el interior de la iglesia, algo que permite ver de cerca una de estas piezas cerámicas y apreciar sus detalles y tamaño (unos 60 cm de alto aproximadamente).

No son estas las únicas caras o máscaras que vemos repartidas por el templo, vemos otras como las que muestro en las siguientes fotografías. En ellas podemos ver en diferentes materiales, esa mezcla entre la herencia clásica renacentista, con la teatralidad barroca y el recuerdo, frecuente y patente del Nuevo Mundo. Ménsulas que se convierten en caras, mascarones que recuerdan a las usadas por griegos y romanos, recuperadas en el Renacimiento y heredadas por el Barroco y aquí, influenciadas por la estética traída de América. Toda una simbiosis de épocas, estilos y personalidades que Figueroa sabe utilizar magistralmente en este edificio, convirtiéndolo en uno de los mejores ejemplos de como el arte es algo vivo. De Sevilla partirá hacia el "nuevo continente" el arte gótico, luego el renacentista y el barroco, y América nos los devolverá impregnados de una nueva personalidad, "arte de ida y vuelta" que dejará su huella durante siglos en la que fue Puerto y Puerta de Indias y que en la iglesia de la Magdalena tiene uno de sus mejores ejemplos.

A CONTINUACIÓN TIENES OTROS ARTÍCULOS DEL BLOG QUE TAMBIÉN PODRÍAN INTERESARTE:

Si quieres organizar tu visita privada en Sevilla para ti, tu familia, amigos o para cualquier otra información, no dudes en contactar conmigo sin ningún tipo de compromiso. Puedes escribirme a:

WHATSAPP: +34637370456

CORREO ELECTRÓNICO: info@tuguiadesevilla.com

Puedes seguirme en:

Facebook: Tu guía de Sevilla

Instagram: Tu guía de Sevilla

 

José Manuel Villalba Rodríguez

4 comentarios en “La influencia americana en la cúpula de la iglesia de la Magdalena de Sevilla.”

  1. Estupendo artículo sobre la iglesia de la magdalena, estaremos pendiente de los siguientes, para poder saber más de ella. Que lejos estamos los sevillanos de conocer el pasado histórico de nuestra ciudad y lo importante que fue en relación con el » nuevo mundo». Un gran trabajo. Enhorabuena

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba