Influencia de la «serliana» de la Giralda en las espadañas de Sevilla.

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¿Qué es una serliana? De momento deciros que la Giralda de Sevilla tiene una, o mejor dicho cuatro, una por cada cara y que a raiz de su construcción por Hernán Ruiz II, se convertirá en un elemento que se repetirá en muchos otros edificios de la ciudad, especialmente en sus espadañas pero, sigue leyendo...

A lo largo de la historia, el ser humano se ha expresado a través del arte y de sus múltiples disciplinas, siendo cada estilo artístico, reflejo de una cultura y época determinada. El arte evoluciona, se adapta, busca innovar, dar respuestas, renovarse, reinterpretarse, captar nuestra atención.

De todas las ramas en las que se divide ese árbol imaginario que es el arte, posiblemente sea la arquitectura la que podamos considerar más "útil", en el sentido que normalmente la arquitectura es funcional, un edificio se construye para ser utilizado y no para ser simplemente contemplado o como portador de un mensaje.

Un profesor de la facultad de Geografía e Historia de Sevilla ya fallecido, Juan Miguel Serrera Contreras, nos decía a menudo que todo nace del Arte Clásico, que en el arte de Grecia y de Roma se resume todo y que después, el arte se ha limitado durante siglos a reinterpretar las bases sentadas por ellos. Quizás tomar esa idea como dogma sería demasiado radical, pero en gran parte llevaba razón.

En todo este devenir histórico, con frecuencia vemos en nuestros edificios motivos arquitectónicos o decorativos que, en muchas ocasiones, no se encuentran ahí de forma casual, sino que forman parte de un lenguaje propio o aprendido del arquitecto y fruto de su formación y estudio de la arquitectura antigua, reinterpretaciones de motivos arquitectónicos o decorativos ya existentes, fruto de influencias de otros arquitectos, de otras arquitecturas, de otros lenguajes y de eso trata el post de hoy.

A lo largo de las próximas líneas me gustaría compartir con vosotros como un arquitecto andaluz, cordobés para ser más exactos, demuestra ser un gran estudioso de la arquitectura antigua y gran conocedor de la de su época, sabiendo adoptar ideas que llegan de Italia, herederas del más absoluto clasicismo y adaptarlas en Córdoba y Sevilla para que convivieran en total armonía con el arte heredado de Al-Ándalus, creando un lenguaje innovador, una nueva visión, en una tierra donde la arquitectura musulmana aún marcaba, 300 años después de la conquista cristiana, el panorama artístico.

Hernán Ruiz II (1514-1569), también llamado "el Joven" era hijo de Hernán Ruiz "el Viejo" y padre de Hernán Ruiz III. Como antes dijimos fue un gran estudioso de la arquitectura clásica y también del Renacimiento italiano, alternando su labor como arquitecto especialmente en Córdoba y Sevilla con la escritura de un documento, conocido como "manuscrito de arquitectura de Hernán Ruiz", que no es otra cosa que un Tratado de Arquitectura inconcluso, compuesto básicamente por dos libros: el libro primero de geometría y el libro segundo del transferente, precedidos por una traducción parcial de Vitruvio y seguidos de un breve apéndice. El manuscrito es de enorme valor, no solo para la arquitectura española, sino también en el contexto europeo de su época.

A lo largo del manuscrito encontramos textos pero también diseños realizados por él, que nos hablan desde los órdenes clásicos y tipos de columnas a ensayos de plantas de edificios, alzados y un sin fin de aspectos que recopilan ideas que van desde Vitruvio (siglo I a.C.) a Leon Battista Alberti (1404-1472), Sebastiano Serlio (1475-1554) o Andrea Palladio (1508-1580), es decir, estudia las ideas de la arquitectura desde el pasado romano al Renacimiento contemporaneo, que se desarrolla en Italia y las aplica a su producción arquitectónica. Hernán Ruiz II será uno de esos artistas del Renacimiento que podemos considerar como eruditos, llegando a recopilar una importante biblioteca, a pesar de que, según parece, nunca salió de Andalucía.

Uno de estos elementos que él estudia y desarrolla, será lo que conocemos como "motivo serliano" o "motivo palladiano", denominado de ambas formas pues fue muy utilizado por ambos arquitectos, aunque más frecuentemente se usa el término alusivo a Serlio y en concreto como "serliana", por ser este el primero en teorizar sobre esta forma arquitectónica. Este motivo es la combinación de arco y dintel. Definimos este recurso arquitectónico como el resultado de dividir un vano en tres partes, quedando la central más ancha y cubierta por un arco de medio punto, mientras los huecos laterales se cubren con dinteles, en cuyos extremos internos descansaría el arco. Esta composición no será nueva, ya se utilizaba frecuentemente en la antigüedad, de hecho, como dice Manuel Parada López de Corselas, la serliana es el motivo que mejor resume la historia de la arquitectura occidental, pero será ahora cuando se convierta en un motivo rescatado del pasado por el Renacimiento y difundido a través de las nuevas construcciones manieristas que, desde el Véneto en Italia, se irá extendiendo y llegará a España.

El Tratado de arquitectura de Serlio está compuesto por siete libros y el primer volumen aparecerá en Venecia en 1537. En el caso concreto de las "serlianas", su empleo lo podemos ver en Andalucía abanderado por tres grandes arquitectos: Pedro Machuca en el Palacio de Carlos V de Granada, comenzado a construir pocos años antes y donde aparece este motivo antes incluso de la publicación de Serlio; Andrés de Vandelvira en Jaén y Hernán Ruiz en Córdoba y Sevilla. Tanto Vandelvira como Ruiz utilizarán el motivo serliano en sus obras a partir de finales de la década de 1540.

 

La Serliana de Hernán Ruiz II en La Giralda de Sevilla.


Hernán Ruiz II (nombrado maestro mayor de la catedral cordobesa en 1548 sucediendo a su padre), inicia a comienzos de la década de los cincuenta la capilla de la Asunción de la mezquita catedral cordobesa, unos años antes de su traslado a Sevilla. En esta capilla es donde algunos investigadores como Ampliato Briones encuentran el más claro y directo antecedente del proyecto de la Giralda. Todos los elementos fundamentales del remate renacentista del campanario sevillano están ahí. La capilla cordobesa es, como la Giralda, un módulo cúbico y transparente que se articula con la geometría del espacio islámico preexistente y se materializa de forma pletórica en una nueva plástica, en una nueva estética.

En ella, un conglomerado de elementos muy bien enlazados, va construyendo una única figura geométrica como forma de la capilla, un módulo cúbico insertado en el entramado rítmico de las arquerías islámicas. La base principal la constituye la reja que delimita el espacio. El encuentro entre dicha reja con el muro perimetral de la mezquita a ambos lados del altar, se resuelve por medio de dos machones de piedra que delimitan el espacio del pequeño presbiterio. Las líneas horizontales de la reja continúan en los machones y las distintas aplicaciones decorativas refuerzan estas líneas. En los laterales y en la parte delantera, la reja descansa sobre dos bancadas de piedra que avanzan desde el altar como dos brazos que flanquean la entrada. En estos elementos, las líneas verticales de los balaustres de la reja se prolongan en los bajorrelieves de las bancadas y la línea horizontal que que remata dicha bancada, atraviesa las dos hojas de la cancela de entrada. Se funden así reja y arquitectura formando una figura cúbica modular que se puede utilizar en otros edificios.

El campanario de la Giralda se funde con la caña de la torre almohade y la capilla de la Asunción cordobesa se funde con las naves de la mezquita islámica, son dos estructuras cúbicas, a la vez transparentes y matéricas, cuyo carácter abierto permite el diálogo de lo nuevo con lo existente. Este diálogo eleva el valor histórico de la ya de por sí rica y compleja arquitectura de Hernán Ruiz, formidable arquitecto y teórico. Todos los elementos que en su tratado manuscrito van configurando una profunda reflexión del maestro sobre la arquitectura de su tiempo, se transforman a través de estas obras, también en un instrumento para contemplar el pasado y reconocernos en él.

En 1557 será nombrado maestro mayor de la catedral de Sevilla, donde permanecerá hasta su muerte en 1569. En el cuerpo de campanas es donde Hernán Ruiz inicia su remate del campanario sevillano. Ahí incluye una serliana a cada lado de la torre, ampliada a cinco vanos en lugar de tres, formando ese balcón corrido de veinte vanos en total donde se albergarán las 24 campanas de la Giralda. Se mezclan en este campanario los ensayos previos que hemos visto de la capilla de la Asunción en Córdoba, con el motivo serliano, de origen clásico, sirviendo todo como remate renacentista al fuste almohade de la torre.

 

Influencia de la "Serliana" de La Giralda.


El resultado final de la torre, con la nueva arquitectura incorporada por Hernán Ruiz al cuerpo almohade, es de tal maestría que influirá enormemente en la arquitectura religiosa sevillana posterior, llegando hasta nuestros días. Dentro de Sevilla capital vemos muchos ejemplos, especialmente en las espadañas.

Tenemos ejemplos importantes también en la provincia de Sevilla. Os pongo ejemplo de tres casos, uno es el de la iglesia de San Pedro de Carmona, cuya torre se le conoce incluso como "La Giraldilla"; otro ejemplo es el de la iglesia de Santa María de Écija y por último quería citar también un ejemplo más reciente en el tiempo, como es el del monumento al Sagrado Corazón de San Juan de Aznalfarache, muestra de como el Regionalismo recupera elementos y motivos representativos de la arquitectura local. En el caso de San Juan de Aznalfarache vemos la serliana y también un paño de sebka como los de la Giralda.

Lo realizado por Hernán Ruiz II en Sevilla será recogido por su hijo Hernán Ruiz III, quien apenas dos décadas después de la muerte de su padre, incluirá la serliana en el campanario de la mezquita catedral de Córdoba que será remodelado en esas fechas sobre la base del antiguo alminar. Vuelve por tanto a la ciudad donde comienza a fraguarse el concepto de arquitectura y espacio que el maestro había empezado a ensayar a pocos metros del nuevo campanario, en la capilla de la Asunción. Tras su paso por Sevilla y haber dejado un modelo constructivo que perduraría durante siglos, la arquitectura de Hernán Ruiz regresa a casa, madurada y convertida en ejemplo a seguir, marcando las pautas de la obra de su hijo y dejando en Sevilla una de las más grandes obras de su tiempo.

Con este artículo he querido tratar de lo importante que es interpretar el Patrimonio. Las fechas y los nombres hoy día los encontramos en Internet, basta colocar unas palabras clave y aparecen, aprender a interpretar es más complicado pero fundamental. Cada edificio histórico es importante no solo por su estética o por su antiguedad, lo es también por ser como un libro que cuenta una historia, por ser un documento que nos habla de siglos, de mentalidades, de estilos o de influencias. Un guía con formación en Arte, dará siempre a tu visita guiada una visión mucho más enriquecida del patrimonio, te ayudará a interpretar, a saber el por qué de muchas cosas y podrás comprender mucho mejor lo que estás visitando.

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José Manuel Villalba Rodríguez

1 comentario en “Influencia de la «serliana» de la Giralda en las espadañas de Sevilla.”

  1. Toda mi vida contemplando el campanario de la Giralda y hasta hoy no me he enterado que esos cinco vanos de cada cara se llaman «serliana», y de ahí tantas y tantas espadañas y vanos por ahí repartidos en las construcciones religiosas y civiles

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