Ruedas de molino y guardacantones en Sevilla

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Cuando paseamos por el centro histórico de muchas de nuestras ciudades, es frecuente ver como en algunas fachadas vemos unas ruedas de piedra incrustadas en los muros o como algunas esquinas aparecen "decoradas" por columnas antiguas. En Sevilla es algo frecuente si paseamos por los barrios más antiguos; especialmente la antigua judería, el entorno de la Alfalfa y la Costanilla o la zona de San Luis y San Marcos. ¿Qué son y para qué sirven esas ruedas de piedra? ¿Y esas columnas en las esquinas?

Algunos pueden pensar que su utilidad puede estar relacionada con el hecho de reforzar los muros de antiguos caserones y palacetes, otros pueden pensar que es algo simplemente decorativo pero es algo que llama la atención a los turistas y también a muchos locales. La respuesta es más simple de lo que creemos.

RUEDAS DE MOLINO

El urbanismo de nuestra ciudad, de herencia principalmente medieval y musulmán, se compone de laberínticas calles, en ocasiones muy estrechas y por la que siglos atrás transitaban un sin fin de carros. A esto tenemos que unir la ausencia de piedra en la mayor parte de nuestras construcciones debido a la ausencia de canteras en las cercanías por lo que, tradicionalmente, la arquitectura sevillana ha sido siempre levantada en ladrillo, con muy contadas excepciones y el ladrillo es un material bastante frágil ante roces o golpes.

En esa ausencia de la piedra, había que idear alguna solución para reforzar los muros de las casas, especialmente en las calles más estrechas y en las paredes más cercanas a las esquinas o los cruces de calles. Estas ruedas de molino, una vez "jubiladas" de la función para la que fueron creadas (normalmente procedían de molinos harineros y papeleros), se reutilizaron para reforzar y proteger los muros a la altura de los ejes de los carros y evitar daños en las edificaciones. En ciudades donde abundan las construcciones en piedra se daba una solución diferente. Normalmente se rebajaba la piedra a la altura de los ejes de los carros para que pudieran pasar por calles estrechas sin dañar los muros, sin embargo en Sevilla, con edificios levantados en ladrillo, eso era una solución no válida. Como pueden ver en una de las fotografías, estas ruedas de molino se usaron también para reforzar los pavimentos, de tierra apisonada normalmente. Lo podemos ver en la entrada de la Real Fábrica de Tabacos y, según algunos historiadores, también en el famoso Muelle de las Muelas, de donde tomaría el nombre (muelas de molinos), muelle tradicionalmente ubicado por los historiadores junto al convento de Los Remedios, cerca de la actual Plaza de Cuba. Sin embargo cada vez son más las voces que se inclinan por ubicar dicho muelle junto a la Torre del Oro, ubicación quizás más lógica si tenemos en cuenta que la margen derecha del Guadalquivir, la orilla trianera, siempre ha estado bastante mal comunicada con la margen izquierda que es donde estaba la actividad principal del puerto. Cargar y descargar embarcaciones en la orilla derecha supondría tener que trasladar en pequeñas barcas toda la carga a las naos y galeras o trasladarlas por tierra, atravesando el Puente de Barcas y atravesando toda Triana para llegar al muelle de carga algo que incrementaría mucho los costes.

GUARDACANTONES

Otro caso similar es el de los guardacantones, muy frecuentes en las esquinas y cruces de muchas casas y palacetes del centro histórico. La función sería idéntica a la de las ruedas de molino pero esta vez, adaptadas a reforzar las esquinas de los edificios. Los encontramos de muchos tipos y tamaños, de granito, de mármol, con capiteles o sin ellos. La mayor parte son materiales de acarreo, es decir, columnas antiguas de otros edificios (romanos y visigodos principalmente) a los que se les dio una segunda vida protegiendo las esquinas más transitadas de nuestra vieja ciudad.

No todos estos elementos que nos encontramos a lo largo y ancho de nuestro centro histórico son de acarreo reaprovechados siglos atrás. En épocas más recientes también se han buscado soluciones en calles estrechas para evitar el roce o el daño de carros o incluso vehículos a motor como podemos ver en la siguiente imagen, tomada en una calle de la antigua judería.

En muchos casos, funcionalidad y estética no tienen por qué ser incompatible. A veces encontramos guardacantones protegiendo esquinas que podríamos confundir perfectamente con algo colocado expresamente por motivos estéticos y con la intención de embellecer, más que proteger. En Sevilla se conservan algunos, la mayor parte del siglo XIX y que nos llaman la atención en nuestros paseos por la ciudad, os dejo una fotografía de un detalle de uno de estos guardacantones que se encuentra en el barrio del Arenal.

Estos casos que hemos citado, los podemos ver en muchas ciudades aunque aquí hemos pretendido centrarnos en ejemplos de Sevilla y que podemos contemplar durante nuestras visitas turísticas y paseos por la ciudad. Estos elementos nos hablan del pasado, de soluciones buscadas siglos atrás a necesidades concretas y dan un indudable valor a esas calles, conservando huellas de otras épocas, sirviendo como documento histórico, como testigos de nuestra historia de siglos, formando parte de la personalidad de las calles de Sevilla. Muchos ya se han perdido con diferentes reformas urbanísticas, un ejemplo lo tendríamos en Triana, en el cruce que forman las actuales calles Alfarería con Antillano Campos, los más mayores llaman aún a ese cruce como "Los Cuatro Cantillos", el nombre viene precisamente de ahí, de los cuatro cantos que guardaban las cuatro esquinas de dicho cruce de calles, hoy ya por desgracia, no queda rastro de ninguno de ellos. Esperemos que estas que aún se conservan sean respetadas y cuidadas por instituciones, habitantes y visitantes para su conservación y que las generaciones futuras puedan contemplarlas como podemos nosotros contemplarlas hoy.

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José Manuel Villalba Rodríguez

4 comentarios en “Ruedas de molino y guardacantones en Sevilla”

  1. Muchas gracias por enseñarme a comprender los pequeños detalles que encontramos en el «casco antiguo» de nuestra querida ciudad. Siempre los he visto pero nunca había sabido porque estaban allí. Ahora ya lo sé. Espero seguirte y así aprender más cosas, no solamente de ti, sino de los demás amigos que comparten sus conocimientos con los que no los tenemos

  2. Tú comentario sobre que el muelle de muelas estaría en la margen izquierda del Guadalquivir me parece muy lógico. Además hasta ahora no he comprendido porqué se llama de «muelas»

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