Ramón Bonifaz, las cadenas del Puente de Barcas y la conquista de Sevilla

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Dedicamos el artículo de hoy a Ramón Bonifaz y Camargo, personaje que tuvo un papel protagonista en la conquista de Sevilla a los musulmanes.

Isbilya, la Sevilla musulmana, se acercaba al final de sus días en el verano del año 645 para los musulmanes, 1247 para los cristianos. Comenzaba el asedio a la ciudad. Isbilya se enfrentaría a quince largos meses rodeada, aislada, sin la posibilidad de recibir refuerzos ni víveres, hasta que Axataf acaba por entregar las llaves de la ciudad al rey Fernando III. Durante esos meses, las tropas cristianas se vieron reforzadas por barcos y hombres del norte peninsular al mando de Ramón Bonifaz y Camargo, quien llegaría a Sevilla con 18 naves (trece naos y cinco galeras, estas últimas construidas en Santander a expensas de las arcas reales). No podemos pasar por alto que el único "mar cristiano" de la Península Ibérica en ese siglo XIII era el Cantábrico, por tanto esas naves no podían llegar desde otro lugar que desde allí. Bonifaz y los suyos pasaron y se reforzaron en la costa asturiana y en Galicia, y de ahí bajaron por el Atántico hasta la desembocadura del Guadalquivir, por donde llegarían a las cercanías de Sevilla. No hay unanimidad en el origen de Bonifaz, cuya procedencia se sigue debatiendo aún por muchos historiadores, situándolo la gran mayoría en Burgos.

La Sevilla musulmana era no solo la mayor ciudad de la península, también de las más grandes de Europa. Era la capital de los almohades, estaba muy bien defendida por altas murallas y por el Castillo de Triana. El Puente de Barcas permitía el abastecimiento de la ciudad desde el Aljarafe, y el castillo era la gran defensa tanto del puente, como del puerto y del incipiente arrabal trianero. Los cristianos no lo tenían nada fácil. El objetivo principal era el castillo, si este caía y los cristianos conseguían tomar Triana, el corte de suministros a Isbilya obligaría a los musulmanes a rendirse. Varios fueron los intentos de tomar la fortificación trianera sin conseguirlo. Serían los barcos de Ramón Bonifaz los que desempeñarían el papel fundamental. Dos de estas naves, Rosa de Castro y la Cerceña, las de mayor porte de la flota, habían sido reforzadas en sus proas y entrarían el 3 de mayo de 1248 en el tramo urbano del Guadalquivir, entre Sevilla y Triana. Lo hicieron cargadas con piedras, aumentando así su peso y por tanto su fuerza, aprovechando la corriente favorable del río. Herida la Rosa de Castro debido a los proyectiles que le alcanzaron desde el Arenal, fue la Cerceña la que, comandada por el poeta y guerrero Paio Gómez Charino, consigue embestir el puente, rompiendo las cadenas, y aislando definitivamente Isbiliya.

En este punto de los hechos, los historiadores están divididos. El puerto de la ciudad musulmana estaba comprendido entre el Puente de Barcas y la Torre del Oro, desde la que salía una cadena hasta la orilla trianera, que siendo tensada o destensada, impedía o permitía el paso de embarcaciones al puerto. ¿Cómo fue exactamente ese episodio?, ¿las naves entraron desde el sur, rompiendo la cadena de la Torre del Oro, atravesando todo el puerto hasta llegar al Puente de Barcas y embistieron el puente hasta romper sus cadenas? Otros piensan que las naves bajaron desde el norte hacia el sur pero ¿cómo consiguieron llevar la Rosa de Castro y la Cerceña hasta el norte para bajar desde allí hasta el puerto? Algunos creen que las naves pudieron ser transportadas por tierra hasta la altura del barrio de San Jerónimo y desde allí, aprovechando la corriente de la bajada de la marea, llegar a la ciudad y embestir el puente. Sea como fuere, al quebrar en dos el puente, se cortaba la comunicación entre ambas orillas y con ella, la llegada de suministros y posibles refuerzos a Isbilya. La ciudad viviría meses de angustia y carestía, hasta que se rinde el 23 de Noviembre, festividad de San Clemente. Un mes después, el 22 de diciembre, los cristianos entraban en una ciudad vacía. Acababa así la historia de Isbilya; comenzaba la de Sevilla.

Meses después, Ramón Bonifaz sería nombrado Almirante de Castilla ("Señor del Mar" en aquella época), el primero de la flota castellana, la cual comenzaba desde este momento a ser imprescindible en la conquista a los musulmanes. La Marina de Castilla quedó fundada por Fernando III, el cual mandaría crear en Sevilla unos astilleros, las Atarazanas, construidas principalmente bajo el reinado de su hijo Alfonso X. Este legisló por primera vez para que la escuadra naval se rigiera por primera vez por ordenanzas militares.

Bonifaz solicitó al rey retirarse a su tierra burgalesa, donde ocupó cargos como el de veedor de las rentas reales de los puertos de Castilla. Falleció en Burgos, recibiendo sepultura en el monasterio de San Francisco que él había fundado. En ella se grabó: "Aquí yace el muy noble y esforzado caballero don Ramón Bonifaz, primer almirante de Castilla, que ganó Sevilla. Murió el año MCCLVI".

Este episodio relatado nos deja anécdotas interesantes. La primera es que por este motivo, la Torre del Oro aparece en escudos de villas cantábricas. Lo podemos ver en el escudo de Cantabria, o en el de localidades cántabras como Santander, Laredo, Comillas, Santoña. Lo mismo ocurre con localidades asturianas como Avilés, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja o Ribadedeva.

En la iglesia de Santa María de la Asunción de Laredo, situada en la parte alta de la Puebla Vieja de Laredo se conservan unas cadenas. Para unos son las cadenas de la Torre del Oro, para otros, las del Puente de Barcas.  Junto a ellas, una reproducción de una nave que recuerda el episodio de la toma de Sevilla.

Por último una curiosidad más. Sevilla tiene una calle dedicada a la ciudad de Santander desde 1914. ¿Dónde está? Es la calle que atravesaba el Postigo del Carbón, pasa junto a la Torre de la Plata y termina frente a la Torre del Oro.  ¿Acaso pensaban que la ubicación era casual? Es un recuerdo más de esa unión histórica entre el Cantábrico y Sevilla, entre los hombres de Ramón Bonifaz, el Guadalquivir y la Torre del Oro. Siendo Santander el lugar donde se construyeron esas naves, su nombre resume y engloba a todas esas villas que participaron junto al primer almirante de Castilla en la conquista de Sevilla.

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José Manuel Villalba Rodríguez

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