La cabeza del León de Triana

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Si llegan a Triana por la acera izquierda del puente, debajo de lo que es hoy el restaurante "María Trifulca", podemos ver una especie de gárgola con cabeza de león. Este león, hoy jubilado y casi desconocido, fue uno de los vecinos más famosos del barrio décadas atrás. Acompáñame y te cuento su historia.

 

Los más mayores recordarán eso de: "¿Por dónde va el agua?"  "Le falta una cuarta para llegar a la boca del león". Cuando el agua subía de la boca del león... imaginen...

Y es que Sevilla ha padecido la furia del Guadalquivir durante siglos, convirtiéndose en la principal amenaza constante para la ciudad. En Triana, esas inundaciones eran aún más frecuentes y no terminaron hasta que las diferentes obras que se realizaron para modificar el cauce y las diversas infraestructuras creadas consiguieron dominar a un río que ha sido el mejor y el peor amigo de ambas orillas. Por un lado, Sevilla y Triana existen gracias al río, porque ha sido él quien ha dado la vida durante siglos a sus habitantes; a él se debe la fundación de Sevilla; ha sido el motor económico de la ciudad; ha facilitado las comunicaciones y el comercio; ha dado una tierra fértil; pero a la vez, el que más disgustos ha dado a su población. El Guadalquivir ha sido para Sevilla y Triana, como el Vesubio lo ha sido para Pompeya o Herculano. El hombre vive en sus tierras porque son las más fértiles que podrían encontrar pero, tanto el Vesubio para ellos como el Guadalquivir para Sevilla, nos dan vida a la vez que son capaces de arrebatárnosla cuando se llenan de ira y se vuelven contra nosotros. Los habitantes de Pompeya interpretaron la erupción del año 79 d.C. (la que sepultó la ciudad bajo la ceniza) como un castigo divino y algo similar ocurría en Sevilla cada vez que el Guadalquivir decidía cubrir la ciudad con sus aguas.

"En 21 de marzo, día de san Benito de dicho año, a las dos de la mañana, hubo tal tempestad en esta ciudad que hizo la puente muchos pedazos, y la estacada de la dicha puente la arrancó, y dio un tumbo con ella que docientos hombres no lo hicieran. Sacaba los hombres de los barcos, y al pontero echó al agua y se ahogó.
Cinco almenas del castillo arrancó y echó en la puente. Quisieron decir fue obra del demonio. Hubo muertes de personas, ruinas de casas y cabos" (manuscrito de 1608 conservado en la Biblioteca Capitular de Sevilla).

La preocupación por tanto de los vecinos por las temidas subidas del Guadalquivir, hizo que los trianeros tuvieran siempre a la cabeza del león como referencia, si el nivel del agua subía y se acercaba a la boca del león, mala cosa, había que prepararse para lo peor, había que estar prevenidos para una nueva riada que inundaría el arrabal. Cuando aún no existía el actual puente y Sevilla y Triana se comunicaban con el puente de barcas, fueron muchas las veces que la furia del río terminaba por arrancar el puente y ambas orillas quedaban incomunicadas durante semanas.

Poco se sabe sobre desde cuándo se encuentra esa cabeza de león junto al Puente de Triana, pues en las fotografías existentes anteriores a la década de 1920 (cuando se construye la actual capillita del Carmen), están tomadas desde el lado opuesto, desde el interior de Triana y no dejan ver la cabeza del león. Pero vayamos atrás en el tiempo para ver las modificaciones que ha sufrido el lugar y así sacar una conclusión. Algunas personas piensan que podría ser una gárgola del castillo, reaprovechada tras el derribo pero no hay nada que nos lo demuestre.

Después de mirar toda la bibliografía existente sobre Triana, desde Justino Matute a Manuel Macías, Ángel Vela o Mercedes Díaz Garrido; revisar las fotografías más antiguas del barrio como las de Lucien Levy o Jean Laurent entre otros; o leer las publicaciones en blogs, redes sociales como las de José Luis Tirado Fernández o Ángel Vela; poco podemos saber sobre cuándo se coloca la cabeza de león o su autoría.

Como sabemos, el antiguo puente de barcas se sustituye por el actual puente en 1852 y su construcción llevó a cabo una reforma en ambas orillas para adecuar los accesos al puente. En la orilla trianera, el puente obligó a elevar la cota del Altozano y desde el puente se crearon dos escaleras de acceso a ambos lados. En el lado derecho unas bajaban hasta el mercado de abastos y en el lado izquierdo, otras comunicarían el puente con la calle Betis. Nos vamos a centrar en estas últimas, las "escaleras de Tagua", que así es como se conocía a finales del siglo XIX y principios del XX y en el edificio donde hoy se encuentra el restaurante María Trifulca.

En este punto de unión entre puente y Altozano, el puente cuenta con un contrafuerte, una base de piedra sobre la que se asienta el tablero del puente y sobre la que apoya la escalera de bajada a calle Betis. En esa base-contrafuerte se crea una pequeña caseta que parece que pudo albergar algún tipo de industria, ser tostadero de café e incluso un lugar de compraventa de chatarra y hasta vivienda, porque en la partida de bautismo de Baldomero Tagua en 1886, conservada en la parroquia de Santa Ana aparece como lugar de nacimiento esa "casilla del puente". Allí nacería también su hermano Félix en 1869. No se sabe si el nombre de "escalera de Tagua" vendría porque Francisco Tagua (padre de Baldomero y Félix) la construyera (en los documentos aparece como asfaltador de profesión), o porque allí vivía la familia Tagua y eso acabó dando el nombre a la escalera.

Deducimos por tanto que sobre ese contrafuerte del puente se construye una pequeña vivienda por la familia Tagua. El león era un desagüe, posiblemente esa parte de la construcción fuera al inicio la entrada a esa "casilla" a modo de pequeña terraza y que luego fue cubierta y adosada a la vivienda. La base de toda esa construcción, una parte en ladrillo y otra en piedra, podría formar parte de la primitiva plataforma de entrada al puente de barcas, quizás el lugar donde las cadenas que tensaban el puente estaban enganchadas.

Pero todo lo que digamos sobre ese tema son teorías e hipótesis, pues hay muy poca información sobre el tema y la única fotografía que existe del antiguo puente es precisamente, de cuando estuvo en una ubicación provisional mientras que se levantaba el puente actual.

Dicha fotografía nos muestra como el puente estuvo sus últimos años uniendo Triana y Sevilla en otro punto, entre la Maestranza y la primera zapata de calle Betis. Una vez concluido el que se conoció en un inicio como "puente de hierro" en 1852, el puente de barcas pasó a mejor vida después de unir ambas orillas durante más de 700 años. ¿Podría ser esa cabeza de león un desagüe de la antigua plataforma donde se enganchaba el puente de barcas y encontrarse ahí desde antes de construir el Puente de Triana? ¿un resto del histórico puente de barcas? Si así fuera me temo que nunca lo sabremos.

En 1922 se crea la "Compañía de vapores Sevilla-Sanlúcar-Mar" , compañía de barcos de vapor que unirían Sevilla con Sanlúcar de Barrameda y que en ese lugar del que hablamos contruye la "estación Puente de Triana", levantando el edificio conocido posteriormente como "Faro de Triana" que serían las oficinas de dicha compañía a la vez que taquilla y embarcadero. Los vapores unían ambas ciudades en algo más de cuatro horas, convirtiendo durante el verano a Sanlúcar en playa de Sevilla.

Una vez cerrada la compañía, el edificio termina por convertirse en bar/restaurante "El Faro de Triana" que existió hasta hace pocos años y que hoy alberca otro restaurante, el "María Trifulca".

En cuanto a nuestro león ahí sigue, desde fecha desconocida viendo como subían las aguas del Guadalquivir, hasta que dejaron de hacerlo; viendo como la gente subía y bajaba las escaleras de Tagua; viendo embarcar a gente camino de Sanlúcar, viendo cómo volvían; viendo cómo el tiempo pasa, cómo todo cambia a su alrededor, mientras él permanece. Ya no expulsa agua, ya no avisa de las avenidas del río, pero ahí sigue observando su puente y su río, hoy con media cara destrozada por el olvido de desagradecidos, que ya no recuerdan que era él quien avisaba al barrio cuando se avecinaban días de penurias.

Cuando crucen el puente fíjense en él. El agua ya no sube porque por aquí el río ya no es río sino dársena, no teman riadas porque no las habrá, pero fíjense en él y no lo olviden, porque él está ahí para eso, para que no olvidemos nuestra historia. Y ahora sí, pasen. Pasen a Triana y disfruten, que Triana bien lo merece.

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José Manuel Villalba Rodríguez

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