El Antiguo y desaparecido Colegio de San Miguel.

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Si en el artículo anterior hablábamos de la Plaza del Cabildo, hoy lo hacemos sobre los edificios que ocupaban ese lugar antes de su derribo: el antiguo Colegio de San Miguel de Sevilla.

La entrada principal al antiguo colegio se encontraba en lo que hoy es la avenida de la Constitución, ocupando una manzana de casas que se convirtieron en una de las principales intituciones religiosas de Sevilla siglos atrás. Hoy en su lugar encontramos otros edificios del siglo XX y tan solo un par de vestigios originales nos recuerdan su existencia en el pasado.

BREVE HISTORIA DEL COLEGIO DE SAN MIGUEL

La fundación del antiguo Colegio de San Miguel no parece nada clara en la documentación conservada. Si la ciudad contó desde la segunda mitad del siglo XIII con los Estudios Generales creados por Alfonso X, el Colegio de San Miguel parece ser uno de los herederos de estos antiguos estudios en la ciudad de Sevilla. La referencia más antigua se debe a Espinosa de los Monteros en 1627, el cual asegura que al comenzar las obras de la catedral gótica, se trasladaron al Colegio de San Miguel los huesos de las personas enterradas en la iglesia antigua hasta que se concluyese la nueva. Pocos años después sería Rodrigo Caro el que haría referencia a la desaparecida institución: "En el Colegio de San Miguel se educaban los jóvenes que asistían al Coro de la Catedral, primero en la lengua latina y letras humanas, y después en Filosofía o artes liberales, y por último en la ciencia de la Religión. Más tarde se asoció a estos estudios la enseñanza de la música y canto gregoriano, tan necesarios en una iglesia metropolitana donde el culto a lo divino era lo más solemne y devoto de la ciudad".

Alonso de Morgado había dicho ya a finales del siglo XVI que el Rey Sabio fundó un Colegio "que asta oy florece con el título de San Miguel", confundiendo probablemente el Colegio de San Miguel con los Estudios Generales de Alfonso X antes citados.

Lo que sí parece claro es que podemos considerar el desaparecido Colegio de San Miguel como el precedente de los otros antiguos estudios que llegarían desde comienzos del siglo XVI como el de Santa María, fundado por Maese Rodrigo en 1505 y que se considera el origen de la Universidad de Sevilla; el de Santo Tomás, fundado por Fray Diego de Deza en 1516; o sucesivas instituciones educativas similares como el colegio jesuita San Hermenegildo; el de San Gregorio (también conocido como de los ingleses); y el de la Concepción, (conocido igualmente como de San Patricio o de los irlandeses).

El Colegio de San Miguel fue propiedad del Cabildo de la catedral desde su inicio y hasta su desaparición, de ahí el nombre de la actual Plaza del Cabildo que hoy ocupa su lugar. A lo largo de su historia, en él estudiaron alumnos becados que daban servicio a las labores propias del templo catedralicio; fue residencia del maestro de capilla, los mozos del coro y los propios seises. Su formación se centraba en el  estudio del latín y gramática, así como en música y canto gregoriano. Los estudios de teología llegarían al Colegio de San Miguel en el siglo XVII.

Dentro del recinto formado por el colegio, se ubicaban también la llamada como "carnicería de los clérigos" y el cementerio de San Miguel, el cual probablemente contara también con una pequeña ermita.

En 1532 se funda en el Palacio Arzobispal el llamado Colegio Seminario de San Isidoro, creado a iniciativa del arzobispo Don Alonso Manrique, quedando así ambos colegios con funciones diferentes. A él se trasladaban los mozos de coro desde el Colegio de San Miguel para los estudios de teología, pero a la muerte de Manrique en 1538, el Colegio Seminario se da por extinguido. Sería un siglo más tarde, en 1632 cuando el Colegio de San Miguel recibe autorización de Roma para la fundación de un seminario menor.

La importancia del Colegio de San Miguel fue tal, que la puerta del Nacimiento de la catedral (por la que acceden los pasos en Semana Santa), se conoce desde hace siglos como "puerta de San Miguel", al igual que el también desaparecido arquillo de San Miguel, al que dedicamos otro artículo aparte.

Convertido en toda una institución en la ciudad, sus balcones engalanados era una imagen habitual en procesiones y desfiles solemnes que discurrían ante la fachada principal de la catedral. La fotografía anterior nos muestra una pintura sobre lienzo del sevillano Manuel Cabral y Aguado Bejarano, La procesión del Corpus de Sevilla. Es un interesante documento a modo de fotografía de la época, que nos muestra la custodia de Juan de Arfe recién salida por la puerta de San Miguel de la catedral y tras ella los duques de Montpensier con su primogénita, la infanta María Isabel de Orleans. A la izquierda tenemos el Colegio de San Miguel, con sus balcones engalanados, abarrotados y su portada ojival.

El conjunto de edificios que formaba el desaparecido Colegio de San Miguel, ocupaban el espacio comprendido entre el lienzo de muralla almohade que hoy sirve de telón de fondo a la Plaza del Cabildo y que comentamos en el post anterior y las calles donde se encuentran los tres accesos a esta: Arfe, Almirantazgo y la avenida de la Constitucuón. El antiguo colegio no era un edificio, sino un conjunto de estos construidos en diferentes épocas, con un compás o patio interior central común.

Las reformas urbanísticas del entorno durante las primeras décadas del siglo XX, fueron eliminando las diferentes casas que formaban el colegio hasta desaparecer casi por completo. A nuestros días ha llegado solamente lo que fue entrada principal del colegio, hoy integrado en la fachada del edificio de José Espiau que se encuentra en la avenida de la Constitución, frente a la puerta de San Miguel.

El Arco de Eslava

El arco de estilo gótico mudéjar que daba acceso al Colegio de San Miguel, fue construido en el siglo XIV. Es el único elemento, junto posiblemente algunas de las columnas que encontramos si accedemos a la actual Plaza del Cabildo desde la calle Almirantazgo, que se conservan del antiguo colegio. La antigua portada se encuenta integrada en las casas que José Espiau levantó en la avenida de la Constitución para don Antonio González en 1929. La inspiración neogótica del edificio de Espiau, hace que la antigua portada se integre bien en la nueva construcción.

El arco que daba acceso en el pasado al famoso colegio, hoy es la entrada a un pequeño patio interior del edificio y su puerta se encuentra siempre cerrada. La placa conmemorativa que se encuentra sobre él, dedicada al Maestro Eslava, hace que muchas personas conozcan a la antigua portada del Colegio de San Miguel como el Arco de Eslava.

Hilarión Eslava (1807-1878) nació en Burlada, Navarra y fue maestro de capilla en El Burgo de Osma y posteriormente en la catedral de Sevilla y en Madrid, donde falleció. En Sevilla tuvo su residencia en el Colegio de San Miguel, donde compuso gran parte de sus obras, unas profanas y otras religiosas. Algunas de sus composiciones más reconocidas son el Miserere de Sevilla, el de Jerez y el de Baeza, composiciones que cada año se interpretan en sus respectivas catedrales, el Sábado de Pasión en Sevilla y Jerez y el Martes Santo en Baeza.

A continuación tienes dos enlaces a artículos relacionados con el Colegio de San Miguel: la Plaza del Cabildo, que es lo que hoy encontramos en ese lugar y el Arco de San Miguel, que unía el colegio con la catedral.

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José Manuel Villalba Rodríguez

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