La Calle Sierpes de Sevilla y el origen de su nombre.

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La calle Sierpes de Sevilla ha sido históricamente la principal via comercial de la ciudad. Como ocurre en todos los rincones del mundo, cada ciudad, cada pueblo, tienen una calle emblemática donde se concentra el comercio más tradicional. En el caso de Sevilla, de todas las calles comerciales del centro histórico, la de las Sierpes es sin duda la más representativa y conocida. Hoy queremos contarte su historia, el origen de su nombre y cómo la calle Sierpes ha sido protagonista a lo largo de la historia de Sevilla.

A lo largo de sus casi 400 metros de longitud, la calle Sierpes sigue conservando algunos de los comercios más antiguos de Sevilla. Comienza en la también emblemática Plaza de la Campana y desemboca en la que ha sido la plaza histórica de la ciudad a lo largo de los siglos, la Plaza de San Francisco. Para muchas personas, la calle Sierpes también es muy conocida por formar parte de la Carrera Oficial durante la Semana Santa, cuando las cofradías entran por la plaza de La Campana y recorren la calle en su totalidad camino a la catedral.

Las primeras noticias sobre la calle Sierpes las tenemos ya tras la conquista cristiana de Sevilla por parte de Fernando III en 1248. Poco se sabe de este lugar durante la etapa musulmana ya que hasta el siglo XI, el cauce original del Guadalquivir ocupaba este espacio y, probablemente, las primeras edificaciones aparecerían ya durante el siglo XII o XIII.

Su primer nombre documentado es el de Espaderos, por ubicarse aquí multitud de talleres y negocios que fabricaban y vendían espadas, así como el hospital y hermandad de los mismos. El nombre de Sierpe es posterior y a este lo sustituirán despues los de Las Sierpes y el actual de Sierpes.

Sobre el origen del nombre de Sierpe hay varias teorías e incluso no podía faltar, tratándose de Sevilla, de una leyenda, que ha pasado a ser la versión más difundida para explicar el origen del nombre actual de la calle Sierpes.

Según esta leyenda, en la ciudad de Sevilla comenzaron a desaparecer niños que vivían en la antigua calle Espaderos durante el siglo XV. Por aquel entonces, Don Alfonso de Cárdenas era el regente de la ciudad y fue alertado por los vecinos de los hechos que estaban sucediendo. Cárdenas recibió un mensaje de una persona anónima, indicando que sabía quién era el culpable de estas desapariciones, pero a cambio de esta información quería su libertad.

Cuando Cárdenas anunció que el sujeto tendría la libertad, este reveló su nombre: Melchor de Quintana y Argüeso. Era un fugitivo que había participado en unas revueltas contra el rey, así que se refugió en las galerías subterráneas del subsuelo de la ciudad y aseguraba que allí se encontraba el culpable de la desaparición de los niños.

Entonces, Melchor llevó a Don Alfonso hasta el culpable, la sorpresa fue cuando se encontraron a una serpiente del tamaño de un basilisco. Tras derrotar al animal, la serpiente fue expuesta en plena calle y los ciudadanos de la época se referían a ella como la calle de la "sierpe", provocando el cambio de nombre. Al margen de la leyenda, varios son los autores que han dado su versión sobre el origen del nombre de la calle Sierpes.

La primera versión documentada del origen del nombre, lo encontramos de mano de Luis Peraza, en su obra "Historia de Sevilla" de 1530. En ella cuenta que a mediados de la calle, existía un mesón y que junto a la barra, colgando, había una quijada de serpiente y es de ahí de donde toma su nombre.

El escritor Luis Montoto decía que el nombre viene de que en esa calle tenía su residencia el caballero Álvaro Gil de las Sierpes.

Una de las opiniones más generalizadas nos lleva hasta la conocida como Cruz de la Cerrajería. Conocida así por muchos, otros creen que esta es la Cruz de las Sierpes, realizada en 1692 y donde llaman la atención ocho serpientes. La cruz estuvo hasta 1840 en la confluencia entre la calle Sierpes y la calle Rioja y tras pasar por varias ubicaciones, fue trasladada a la plaza de Santa Cruz ya en el primer cuarto del siglo XX. Según la obra El Cicerone de Sevilla, de Alejandro Guichot, esta cruz de hierro forjado es la Cruz de las Sierpes o de las Serpientes y no la de la Cerrajería, que sería otra. Esta versión sería incompatible con la de Luis Peraza, que es anterior, a no ser que la Cruz de las Sierpes tuviera una predecesora conocida por el mismo nombre y que la que hoy se encuentra en la Plaza de Santa Cruz, de finales del XVII, viniera a sustituir a la primera.

Otros autores como Próspero Merimée, argumentan que el nombre de la calle es debido a que tenía una forma serpenteante.

Una última versión es la que atribuye el nombre de la calle Sierpes a una antigua botica que hacía de barbería, ya que la sierpes era un símbolo que utilizaban los desangradores.

Probablemente nunca sabremos realmente el origen real del nombre, algo que le da más misterio y provoca un mayor interés sobre la denominación de la Calle Sierpes, la más emblemática de Sevilla.

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