Triana: historia de un arrabal.

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Si hay un barrio con entidad propia en Sevilla, ese es sin duda Triana. Desde sus orígenes como arrabal en época almohade, Triana nace con vocación de ser más que un nuevo barrio de la vieja Sevilla y esa identidad propia se mantiene hasta nuestros días. Adentrémonos un poco más en el barrio más popular de Sevilla, en la historia del arrabal de Triana.

Triana comienza a formarse a partir de la segunda mitad del siglo XII cuando Abu Yakub Yusuf decide en 1171 construir un puente de barcas que uniera Sevilla con la otra márgen del río para poder facilitar así la comunicación con la comarca del Aljarafe, por esos tiempos huerta de Sevilla y principal proveedor de alimentos para la ciudad. Este puente fue el primer y único puente existente entre ambas orillas durante casi 700 años. Tras construir el puente, otra nueva construcción vendrá a dar el pistoletazo de salida para el nacimiento de un nuevo barrio. Nos referimos al castillo defensivo levantado junto al puente para el control y defensa del mismo, del río y del camino hacia el Aljarafe. El arrabal comienza a formarse en este punto, en torno al castillo.

A esto tenemos que añadir otro hecho que se estaba produciendo en Sevilla, allí los almohades ampliaban la muralla defensiva de la ciudad y ampliaban igualmente el recinto palatino del Alcázar, llegando con ellos a su máxima extensión. Para que nos hagamos una idea, el Alcázar en esa época se extendía desde donde hoy lo conocemos hasta Puerta de Jerez y en la parte occidental hasta la muralla, es decir, hasta lo que hoy son las Atarazanas, Casa de la Moneda, Postigos del Carbón y del Aceite. La mayor parte de la industria alfarera se encontraba en esa zona, especialmente en el entorno de Puerta Jerez. Si a la ampliación del recinto, unimos que era una industria muy contaminante debido al humo que expulsaban los hornos alfareros, entenderemos que se decidiera alejar los hornos de la población y dónde mejor que llevarlos a la otro orilla del río. Sí, es ahí cuando nace la tradición de la Triana alfarera, que luego será ceramista y que hoy es simplemente, en ese aspecto, el recuerdo de lo que fue.

Siempre se ha pretendido dar a Triana un origen romano, posiblemente por la teoría de que, etimológicamente, la palabra Triana vendría del nombre del emperador nacido en Itálica Trajano (Traiana) o de las palabras latinas Tris anas (tres ríos). Otros defendieron que el origen del nombre podría venir de Trans Amnem (más allá del río), defendiendo un origen similar al caso del Trastévere romano, Trans Tiberin, más allá del Tíber. Esta consideración encuentra su mejor respaldo en que los musulmanes utilizaran en nombre Wara-Ynahr (allende el río) para referirse al lugar, nombre que en el lenguaje común derivaría en Atrayana o Athriana. Sea como fuere, posiblemente el topónimo de nuestro arrabal venga de ahí, del latín o del árabe, tiene su lógica, pero no se puede demostrar que en época romana Triana existiera como barrio y ahora intentaremos contar por qué.

Híspalis, la Sevilla romana, era una ciudad evidentemente mucho más pequeña de lo que es hoy. Su máxima extensión la encontramos durante la época imperial, especialmente entre los siglos I y III de nuestra era. Ahí encontramos una ciudad que se extendería de norte a sur desde las actuales collaciones de San Martín-San Juan de la Palma hasta los alrededores de la catedral. Al este, la ciudad se extendería hasta las cercanías de la actual Puerta de Carmona y Puerta de la Carne y al oeste la ciudad formaría un eje desde la Alameda, Amor de Dios, Campana, Sierpes, Avenida de la Constitución que formarían la ribera oriental del Betis, nombre que recibía el Guadalquivir en época romana. A lo largo de ese eje se han hallado restos arqueológicos que permiten corroborar que el río tenía ese recorrido y, desde el río hasta los pies del Aljarafe, una inmensa llanura aluvial o, lo que es lo mismo, una zona inundable frecuentemente y que impediría la habitabilidad. Por tanto entre Hispalis e Itálica y el Aljarafe tendríamos con frecuencia solamente agua, una zona de tránsito pero no una zona habitada. No sería hasta los siglos X-XI cuando el río va desplazándose de este a oeste hasta quedar encajado en el lugar actual y no será hasta el siglo XII cuando comenzaría a asentarse la población según los vestigios hallados en la zona del Castillo de San Jorge, castillo que fue defensa almohade, sede del Tribunal de la Inquisición, luego ruinas y hoy conservados algunos restos bajo el actual Mercado de Triana y sus torres derruidas sirvieron para formar la pendiente de subida desde el Altozano hasta el nuevo puente, inaugurado en 1852.

Triana por tanto no existió como tal hasta que el río se estabiliza, las fluctuaciones del caudal se regulan y ello permite la construcción del puente de barcas, del castillo, el traslado de los hornos alfareros y el asentamiento de una población fija en este punto de la ciudad, por tanto todo apunta a que el origen del arrabal tiene lugar en época almohade y la arqueología así lo confirma (la conquista cristiana hizo estragos en el barrio pues con el castillo y el puente de barcas, era lugar fundamental para tomar Sevilla por lo que a partir de 1248, el barrio había quedado en una situación tan crítica que casi podemos decir que se refunda en estas fechas) .

El siguiente impulso importante que recibe Triana fue la construcción dentro del castillo, tras la conquista cristiana en 1248 de la primera iglesia, la de San Jorge, algo que contribuyó a la cohesión del arrabal en torno al castillo y su iglesia y a su expansión a lo largo del cauce del río y las Reales Almonas, la fábrica de jabón de origen musulman que ahora bajo dominio cristiano tendrán gran auge y que serán el nacimiento de nuestra actual calle Castilla. Podemos por tanto considerar el entorno del castillo y el primer tramo de calle Castilla como la zona más antigua del barrio.

Apenas unos años después, bajo el reinado de Alfonso X y debido según parece a la curación del rey de una afección ocular, se comienza como agradecimiento la construcción de lo que será la primera parroquia levantada en la margen derecha del Guadalquivir, la iglesia de Santa Ana, única parroquia del barrio hasta 1615 que se crea la parroquia de la O en el ya desaparecido hospital de Santa Brígida y desde 1702 en la iglesia que hoy concemos. La construcción de Santa Ana hizo que el arrabal comenzara a extenderse también hacia el sur, entre el puente de barcas y la iglesia.

Es a lo largo del siglo XIV cuando el nuevo arrabal comienza a definir su extensión. Al parecer los almohades dotaron la zona de una especie de foso que permitiría contribuir a la defensa del barrio a la vez que ayudaría al Guadalquivir a aliviar parte del caudal en épocas de grandes avenidas. Mucho se ha estudiado sobre el tema pero poco es lo que sabemos aún sobre esto. En algunas fuentes árabes se da a entender que Triana disponía incluso de zonas amuralladas, algo que también aparece en la Primera Crónica General de Alfonso X. Esa zanja a la que nos referimos recorrería desde la actual Chapina y Clara de Jesús Montero, Pagés del Corro y desembocaría de nuevo en el río a la altura del Puerto Camaronero, es decir, la actual calle Gonzalo Segovia, junto a Plaza de Cuba. Ese foso se conserva solamente en el nomenclator popular del arrabal con el nombre de "Cava". Tres serían al parecer los pequeños puentes que servirían para pasar al otro lado de la Cava, también conocidos como alcantarillas. Una se encontraría a la altura de Chapina, conocida como "alcantarilla de la cal" o "de los ciegos" y serviría para enlazar la calle Castilla con el camino de Camas y La Cartuja. Otra estaría en el cruce actual entre San Jacinto y Pagés del Corro para facilitar el tránsito por el camino hacia el Aljarafe y una tercera junto a Los Remedios, en el tramo final de la zanja. La famosa Cava estuvo dividida en dos, la Cava Alta desde Chapina a San Jacinto y la Cava Baja desde San Jacinto hasta desembocar de nuevo en el río. La Cava Baja se conoció también como la Cava de los Gitanos y la Alta como la Cava de los Civiles, por un cuartel de la Guardia Civil que se abrió en dicha zona. Esta terminología de gitanos y civiles se mantuvo hasta el siglo XX e incluso hoy los vecinos más antiguos del barrio siguen refiriéndose a ella así. Ojalá nuestras autoridades renombraran a la actual Pagés del Corro con su nombre antiguo, "el de toda la vida",  Cava de los Gitanos y Cava de los Civiles ya que esta ha sido durante siglos la "frontera" del arrabal, la que marcó el límite entre el barrio y La Vega, definiendo los límites históricos del arrabal hasta mediados del siglo XX.

Al igual que en Sevilla, el siglo XVI fue para Triana la época de mayor esplendor. El comercio con América hizo que Triana se convirtiera en parte del puerto hispalense. Era en la orilla trianera donde se reparaban y calafateaban los barcos, era el puerto pesquero de la ciudad, la margen derecha del Guadalquivir era un constante trasiego de gentes, barcas y carros. A Triana llegaban desde el Aljarafe la mayor parte de productos agrícolas, convirtiéndose en la entrada principal de víveres a la ciudad. El siglo XVI conoció también el siglo de oro de la cerámica trianera, industria que se mantuvo en activo hasta hace pocas décadas y de la que nos queda actualmente simplemente una pequeña muestra, apenas una decena de tiendas donde se venden aún objetos cerámicos pero donde desaparecieron ya los hornos que tanta fama y tanto trabajo dieron al barrio. En este mismo siglo fue cuando las Reales Almonas pasan a ser gestionadas por la compañía alemana Welser y será con ellos cuando más rendimiento dieron, exportando jabón a toda Castilla, a Inglaterra, Flandes y América. No menos importante fue la Universidad de Mareantes, compuesta por maestros, pilotos y señores de naos, establecida en lo que hoy es la Casa de las Columnas. Tenía su entrada por la actual calle Betis y ahí tuvo su sede desde 1573 hasta 1704 cuando se trasladan al Palacio de San Telmo. La población se estima que pasó de mediados del siglo XV al final del XVI de unos 2.000 a casi 20.000 habitantes, siendo la parroquia de Santa Ana la que contaba con mayor número de feligreses de toda Sevilla.

A lo largo de la historia del barrio han sido muchos los establecimientos religiosos y asistenciales construidos en Triana, especialmente durante los siglos XVI y XVII, la mayor parte desaparecidos, al igual que muchas hermandades  que hasta mitad del siglo XIX hacía su estación de penitencia en la iglesia de Santa Ana. Muchas ya desaparecieron, otras siguen hasta nuestros días y algunas de ellas hoy tienen su sede en diferentes templos sevillanos ya fuera de Triana. Algunos ejemplos de esto último serían hermandades como Los Gitanos, Las Aguas o la antigua hermandad del Cristo de la Sangre y la Virgen de la Encarnación, hoy hermandad de San Benito.

Normalmente los diferentes gremios fundaban hospitales, establecimientos de no muy grandes dimensiones destinados a asistir a personas enfermas, necesitadas, a las que se les procuraba habitación y asistencia. Estos hospitales contaban con una capilla o ermita y la mayor parte de ellos vieron como posteriormente se fundaban conventos junto a ellos. Conocemos la existencia del hospital de San Sebastián, en el barrio del mismo nombre al otro lado de la Cava; el de los Mártires, perteneciente al gremio de calafates y muy cercano al anterior; el de la Encarnación, el de la Candelaria (donde hoy encontramos la iglsia de San Jacinto); el de los Ángeles y San Julián o del Nombre de Jesús, ubicados en la calle Santo Domingo (la actual parte peatonal de la calle San Jacinto). A lo largo de calle Castilla se emplazaban los de Santa Brígida, donde hoy se levanta la iglesia de la O; el de Santa Catalina, en la zona que hoy conocemos como Chapina; y el del Rosario, del que tomó el nombre la calle Rosario (hoy último tramo de calle Castilla).

Los conventos fueron numerosos, la mayor parte situados al otro lado de la Cava. Destacaron el de Nuestra Señora de La Victoria fundado en 1516 y desamortizado en 1835. Como curiosidad comentar que ante la imagen de la Virgen de la Victoria, Magallanes prestó juramento de lealtad al monarca español, Carlos I de España, Emperador Carlos V antes de partir con su expedición. Hoy recibe culto en la Iglesia de Santa Ana. El retablo del citado convento es el actual retablo mayor de la iglesia de San Jacinto. Otro de los conventos trianeros es el de las Mínimas de San Francisco de Paula, fundado en 1563, destruido en 1755 por el terremoto de Lisboa y reedificado posteriormente, conservándose aún en la actualidad. El mejor considerado de los cenobios trianeros fue el de Nuestra Señora de Los Remedios, levantado por los Carmelitas Descalzos en 1573 junto a una antigua ermita del mismo nombre y existente desde unas décadas antes. Al igual que el de la Victoria fue desamortizado y hoy conservamos lo que fue su iglesia, edificada a lo largo del siglo XVII y muy transformada en la década de 1920 por el arquitecto Juan Talavera.

Ya del siglo XVII es el convento dominico de San Jacinto, la comunidad ocupó el antiguo hospital y ermita de la Candelaria hasta que esta se vino abajo en 1730 y se construye el edificio actual.

Merecen también una mención en estas lineas la población gitana, asentados en Triana desde el siglo XV y con una presencia en el barrio más que considerable especialmente durante el siglo XIX y principios del XX hasta que la especulación inmobiliaria acabó con muchos corrales habitados por población gitana que se vieron obigados a marchar.

Su presencia en Triana está documentada desde el siglo XV y su población se dedicó fundamentalmente a la forja, herrería, tratantes de ganado, alfareros, matarifes o carniceros. A ellos se debe la tradición flamenca en el barrio y su presencia se vio truncada con la "gran redada" o Prisión General de Gitanos, la gran persecución contra la etnia gitana en 1749, bajo el reinado de Fernando VI. Las guerras contra Inglaterra, la necesidad de mano de obra para construir arsenales y trabajar en las galeras hizo aprovechar el rechazo endémico hacia el pueblo gitano para encontrar la excusa perfecta y tener mano de obra gratuita. Muchos miles de gitanos se vieron afectados en España con esta redada y en Triana fueron muchas las familias afectadas. Décadas después, la población gitana vuelve a habitar las casas del arrabal y Triana se convierte en hogar de muchas familias, el flamenco se asienta en el barrio, haciendo de Triana una de las cunas del "cante jondo" o "canto primitivo andaluz" y verá nacer "las soleares", uno de los palos del flamenco que se desarrollará especialmente en Sevilla, Cádiz y Jerez y que tiene en las soleares de Triana sus ejemplos más antiguos. Las hay de dos tipos, las de cuatro versos y las denomidadas cortas, de tres. Triana es considerada una de las cunas del cante, y  en sus barrios gitanos se forjaron martinetes, seguiriyas y soleares caracterizados por un especial arcaísmo. Al mismo tiempo, en la parte de Triana conocida como El Zurraque, habitada por artesanos payos de diversos oficios en las márgenes del río, se mantuvieron y transmitieron unas formas especiales de hacer determinados cantes, conservando por un lado algunas características antiguas y por otro unas maneras especiales  de hacerlos, que se han ido progresivamente diferenciando de los cantes gitanos. Estos cantes se han definido y mantenido en reuniones y peñas por parte de artistas no profesionales, artesanos payos del barrio como el Arenero, el Zapatero, Naranjito de Triana o Manuel Oliver, cristalizando unas maneras características y claramente diferenciadas, especialmente en lo que respecta a la soleá. Oliver fue uno de los grandes intérpretes de soleares, no quiso fama, no quiso grabar discos, el cante era su vida pero cantaba en familia y entre amigos. Vivió en el famoso "Hotel Triana", antiguo corral de vecinos aún existente, uno de los referentes en el mundo del flamenco trianero. Llevo oyendo el nombre de Oliver desde pequeño ya que estaba emparentado con mi familia por parte de mi abuelo materno. Tenemos por tanto esa riqueza que trajo el pueblo gitano y que se acaba adoptando también por los no gitanos, creando nuevas formas y personalidades y enriqueciendo aún más si cabe el baile, la música y el cante.

El flamenco es un estilo muy complejo, pocas personas pueden presumir de conocer a fondo la historia, los diferentes palos, las relaciones entre ellos, las influencias de otras músicas, las peculiaridades particulares que cada ciudad fue aportando a los diferentes cantes, la complejidad de ritmos y un largo etcétera. El flamenco fue declarado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010. La desaparición de la gran mayoría de los corrales de vecinos debido a la especulación inmobiliaria de la segunda mitad del siglo XX acaba dando al traste con gran parte de estas casas, la marcha de sus vecinos, muchos de ellos gitanos y el final del flamenco como parte de la historia del barrio. Al final del artículo os dejo un enlace con un video donde ver y oir a Oliver y sus soleares de Triana.

El siglo XIX vio desaparecer el puente de barcas para construir el primer puente de obra que tuvo la ciudad y ve llegar el tranvia, ensanche de calles, alineamiento de fachadas, trayendo con ello un cambio radical en la fisonomía del barrio. El nuevo puente y el tranvía trajeron progreso y modernidad pero acabaron con parte del patrimonio, había que ensanchar algunas calles, las esquinas de la calle San Jorge tuvieron que achaflanarse para permitir el giro de los tranvías y todo eso cambió por completo la estética del viejo arrabal. Las calles San Jorge y San Jacinto se ensancharon, perdiendo así los llamados "portalitos", las antiguas casas con pórticos de columnas que formaban el entorno del Altozano hasta principios del siglo XX. La Triana vieja se esfuma, las estrechas calles se amplían, las viejas casas de una o dos plantas se derriban para dar paso a nuevas construcciones más altas, a fachadas regionalistas de ladrillo y azulejos. Comienza así la etapa más reciente de nuestro arrabal. Afortunadamente se conservan algunas fotos de la zona antes de las remodelaciones para poder imaginar esa Triana anterior al siglo XX.

Hoy nos parece mentira pensar en Triana como el gran barrio industrial que fue de Sevilla pero la historia está ahí y la realidad es que así fue. Triana fue alfarera y ceramista, fue barrio de pescadores, de calafateadores, de bizcocheros, de olleros, aquí se hacían ladrillos y tejas, aquí estuvieron los molinos de pólvora, aquí estuvo la Hispano Aviación y la vida industrial de Triana se mantuvo hasta mediados del siglo XX cuando la construcción masiva de barrios nuevos acabó con los viejos tejares y las huertas; con las fábricas de cerámica; con la industria; que marchó a otros puntos de la ciudad o desapareció. Hoy Triana es un barrio residencial donde aún encontramos esas dos partes, la histórica y la nueva; hoy es un barrio de grandes y antiguas cofradías como las de La Estrella, La Esperanza, El Cahorro o La O; de otras más nuevas pero no menos populares como la de San Gonzalo, ejemplo de esa Triana crecida durante el siglo XX pero perfectamente integrada con la anterior; de una de las hermandades filiales del Rocío más señeras; con su "feria"particular dedicada Santa Ana, "abuela" del barrio como muchos la llaman, la vecina más antigua, la que da nombre a la que siempre fue, de forma sentimental "la catedral" del arrabal, iglesia que es una de las joyas de la arquitectura medieval hispalense; un barrio donde aún se ve cerámica y se oye flamenco aunque sea hoy casi más un recuerdo, un alegre y bonito recuerdo de lo que fue. Aún así, Triana sigue conservando parte de su esencia, la esencia de un arrabal nacido y criado en la márgen opuesta a Sevilla, a la que mira pero de la que quiere diferenciarse, como hermanas que se quieren y a la vez se envidian mutuamente, separadas por un río en la que ambas se miran y que a ambas dio la vida. Triana aún nos muestra su personalidad y sus encantos, muchos aún por descubrir y que debemos conservar para que siga siendo lo que es, el barrio más carismático de Sevilla.

VIDEO MANUEL OLIVER:

https://www.youtube.com/watch?v=LHsuMRyrjBw

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José Manuel Villalba Rodríguez

4 comentarios en “Triana: historia de un arrabal.”

  1. Es la historia mejor contada sobre el nacimiento y formación del arrabal y una buena manera de introducirnos en la Triana actual. Sobre el flamenco me queda visualizar el vídeo de Oliver, lo escucharé más adelante con mucha atención.

  2. A Oliver tuve la suerte de conocerlo a través de su hijo Félix, y si como flamenco era muy bueno, como persona era aún mejor y lo que más destacaba de su personalidad era su humildad. Muchas gracias por traernos su recuerdo.

  3. Buenos días, tengo una duda sobre la fecha del nacimiento del barrio de Triana:

    Sevilla tiene un barrio
    Cuenta la historia
    Donde Justa y Rufina
    Vendían loza.

    No se le puede negar
    Los años de antigüedad

    Esta es una duda que me surge, las santas patrona nacieron en la segunda mitad del año 200.
    Un saludo y un buen paseo por Triana

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