El Pabellón de México en la Expo 92 de Sevilla.

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El Pabellón de México en la Exposición Universal de Sevilla de 1992 fue uno de los edificios más emblemáticos del evento. Su arquitectura ya estaba cargada de simbolismo con las dos "X" gigantes que servían de entrada y de imagen a la construcción. A continuación iremos desglosando diferentes aspectos de este pabellón mexicano que aún conservamos y que se ha consolidado como uno de los más simbólicos de la Expo 92, de la que en este 2022 celebramos su 30 aniversario.

México, junto con Marruecos, Portugal y Chile, son los cuatro países que aún conservan en Sevilla sus dos pabellones en las exposiciones celebradas en la ciudad, la Iberoamericana de 1929 y la Universal de 1992.

El país mexicano cuenta con un enorme patrimonio cultural y natural. Su pabellón en la Expo 92 de Sevilla quiso resumir en un edificio, la historia, el patrimonio y la importancia de México, intentando mostrar a los visitantes lo más representativo del crisol cultural que forma el país.

El Pabellón de México en la Expo 92 de Sevilla: el edificio

Fue diseñado por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez (Ciudad de México 1919-2013) y consiste en una pirámide plana de dos plantas, que imita a los templos aztecas precolombinos. Bajo estos dos niveles, se encuentra también una planta sótano. El cuerpo principal del pabellón se une, mediante un pasillo elevado sobre tres grandes pilares, con dos aspas a modo de "X" de 18 metros que servían de portada y de acceso, todo construido en piedra blanca.

Lo más llamativo y representativo desde el exterior son las dos enormes "X", símbolo de la mezcla de culturas del país, a la vez que nos recuerdan que México es el único país que tiene en su nombre la letra "x", algo que apreciamos también en el pabellón mexicano de la Exposición Iberoamericana de 1929.

La parcela que ocupa el pabellón tiene 3.884 metros cuadrados y se sitúa en el cruce entre la que fue durante la Expo la Avenida 1, hoy llamada calle Tomás Alva Edison y el Camino de los Descubrimientos. Los pabellones de Francia y Puerto Rico fueron sus vecinos más cercanos en el recinto.

El arquitecto mexicano realizó también el Pabellón del Comité Olímpico Internacional (COI) de la Expo 92.

 

El Pabellón de México en la Expo 92 de Sevilla: el contenido

Sus contenidos comenzaban ya en el exterior. Aparte de las aspas en forma de "X" que tanto llamaban la atención, antes de subir las escaleras que daban acceso al interior del edificio, encontrábamos (y aún pueden verse) un enorme mosaico cerámico en el suelo de la plaza de entrada, una enorme cabeza olmeca, el mástil de los voladores y un sahuaro o cáctus gigante.

El suelo de azulejos fue restaurado y fueron repuestas las piezas que faltaban en el año 2020. Sobre él, durante la Expo se organizaban espectáculos de diversa índole que servían como bienvenida al visitante.

Por otro lado, justo bajo las aspas y al pie de las escaleras de acceso, una enorme escultura, reproducción de una cabeza olmeca llama nuestra atención. La cultura olmeca fue una civilización que se desarrolló durante el período preclásico de Mesoamérica (1200-800 a. C.), abarcando la parte sureste del estado de Veracruz y el oeste de Tabasco. Sus manifestaciones artísticas más conocidas fueron las "cabezas colosales", hechas normalmente en basalto y tenían una altura entre 2,4 y 3,6 metros, llegando a pesar hasta diez toneladas. Las dos principales ciudades encontradas se sitúan en La Venta y San Lorenzo.

También en el exterior del pabellón encontramos un enorme cáctus, un sahuaro al que tenemos dedicado un artículo en este blog (también encontrarás un enlace por si quieres saber más sobre el "sahuaro de México" al final de este artículo).

Aunque pasa casi desapercibido a pesar de tener varios colores, aún se conserva el mástil de los voladores. El rito de los voladores es una manifestación cultural y espiritual realizada por pueblos mesoamericanos. Sus orígenes se remontan al período preclásico y se han encontrado representaciones de este ritual en la cerámica funeraria. Generalmente reciben el nombre de "Voladores de Papantla" aunque la tradición se conserva en muchas zonas del occidente mexicano como Hidalgo, Puebla o Veracruz.

A la llegada de los españoles muchas de las danzas y ritos sagrados se prohibieron como una medida de cara a la evangelización, ritos como el de los voladores sobrevivieron en estas zonas hasta la actualidad. Se cree que era una ceremonia a modo de plegaria a la divinidad para que hiciera caer la lluvia en tiempos de sequía. El caporal se sitúa al centro con tambor y flauta, simbolizando el centro del planeta. Cada uno de los cuatro voladores simbolizan los puntos cardinales y sus atuendos recuerdan al plumaje de las aves.

Una vez se accedía por la escalera mecánica, se entraba en el interior del corredor elevado que comunicaba la entrada con el cuerpo principal del pabellón. Una serie de imágenes en pantallas sobre el paisaje y las culturas prehispánicas, introducían al visitante en el viaje por México que harían a lo largo de su recorrido por el interior del edificio. A través de maquetas, proyecciones, música, luces y diferentes piezas expuestas, se recorría la historia mexicana desde los inicios con las grandes civilizaciones hasta el siglo XX, mostrando la riqueza del país a través de su fusión cultural. Naturaleza, cultura, historia, folclore, gastronomía, todo dividido en dos grandes bloques temáticos: antes de 1492 y después. México como cruce de caminos, como mezcla de culturas.

A continuación pueden ver dos imágenes de la Asociación Legado Expo Sevilla (www.legadoexposevilla.org) donde vemos a la izquierda una fotografía general del pabellón durante su construcción y a la derecha otra de la azotea con algunas de las maquetas expuestas.

Uno de los grandes atractivos era la azotea del pasillo volado, donde se exponían (y donde aún se encuentran, se distinguen todavía desde la calle) maquetas de los principales centros ceremoniales de las culturas mesoamericanas: olmecas, teotihuacana, maya y azteca.

En la planta sótano del pabellón, Televisa, televisión estatal, montó un pequeño estudio desde donde emitían diariamente durante dos horas, hablando de México, del pabellón, de Sevilla y la Expo 92, narrando los principales acontecimientos que sucedían en el recinto durante la celebración.

Muy cerca del pabellón, en la Avenida del Agua, se situaba el restaurante de México, donde los tacos se convirtieron en los grandes protagonistas durante los seis meses que duró la muestra.

 

El Pabellón de México en la Expo 92 de Sevilla: la actualidad

La sociedad estatal Expo 92 planteó antes del inicio de la muestra a todos los participantes la posibilidad de construir pabellones permanentes, siempre que su uso posterior se integrase en el futuro parque científico y tecnológico, conocido inicialmente como Cartuja 93. Sin embargo, después de la exposición algunos fueron demolidos, algunos desmontados y trasladados, otro reutilizados y algunos olvidados.

Tras 30 años discurridos, el Ayuntamiento de Sevilla ha impulsado el catálogo de protección de edificios, jardines y diferentes espacios de la Cartuja, pretendiendo evitar así nuevos derribos. A los  elementos que ya estaban protegidos dentro del catálogo periférico del PGOU (pabellones de España, Francia, Finlandia, Navegación, Torre Schindler, Teatro Central, el monasterio de la Cartuja de Santa María de las Cuevas o el que fuera World Trade Center), se han unido otros como Torre Triana, los pabellones de Chile, Italia, Europa, Andalucía, Canadá, la ONCE y Hungría, además de diferences espacios como las avenidas del Agua, Europa, de las Palmeras, del Ombú y del Arce, o el Jardín Americano.

Sin embargo aún quedan cosas por hacer y lugares por incluir en este conjunto de espacios y construcciones protegidas. Uno de estos edificios es el de México. A pesar de haber tenido varios usos, actualmente se encuentra cerrado, con el deterioro que ello conlleva.

La Asociación Legado Expo Sevilla pide incorporar al catálogo de protección más elementos, algo a lo que nos sumamos.Todo lo que formó parte de la Exposición Universal de Sevilla de 1992 y que aún sigue en pie, debería ser estudiado, catalogado y protegido para al menos, conservar lo que de ella nos queda. Uno de estos espacios es el Pabellón de México, que actualmente no goza de protección y que su estado de semiabandono podría hacerlo peligrar.

Legado Expo pide, en el caso de México proteger: cuerpo volado del pabellón sobre la calle Tomás Alva Edison; cuerpo en forma de "X"; ejemplar de sahuaro milenario situado junto al pabellón; Mástil de los Voladores; reproducción de cabeza olmeca y las maquetas de edificios precolombinos situados en la azotea del cuerpo volado.

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José Manuel Villalba Rodríguez

2 comentarios en “El Pabellón de México en la Expo 92 de Sevilla.”

  1. ¡¡¡ ME GUSTA !!! Me entero mucho mejor de todo ahora con tus explicaciones que cuando lo recorrí durante la Expo de 1992

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