Adiós al ficus de la iglesia de San Jacinto en Triana.

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En los próximos días veremos desaparecer el enorme ficus que se encuentra en el compás de la iglesia de San Jacinto en Triana, algo no exento de polémica, pero que las circunstancias actuales parecen no dejar más opciones que la de su tala completa. La caída de uno de los dos ficus centenarios hace pocos días en la Plaza de la Encarnación, probablemente ha vuelto a poner sobre la mesa de nuevo el debate sobre ¿qué hacer con el ficus de San Jacinto después de que hace poco más de un año se cayera una rama provocando seis heridos?

Ojalá podamos decir en unos días que se ha llegado a un acuerdo y que el árbol se queda, aunque parece que la decisión de apear el ficus es definitiva. Al final del artículo encontrarán el enlace a la petición que se está realizando en Change.org para reunir firmas y conservar el árbol.

El ejemplar de ficus macrophylla se encuentra justo en la esquina donde confluyen la calle San Jacinto con la de Pagés del Corro y fue plantado en 1913 como el resto de ejemplares que encontramos repartidos por Sevilla, en los años previos a la Exposición Iberoamericana de 1929.

Los de mi generación no lo hemos visto crecer, lo hemos conocido ya en su máximo esplendor. Su silueta y su sombra forman parte ya de nuestra memoria, ocultando gran parte de la fachada principal de la iglesia, formando un enorme volumen verde visible desde el Altozano. Los de mi generación hemos crecido oyendo eso de "las raíces del ficus llegan hasta el río", algo que imagino será uno de esos bulos convertidos en verdades a base de ser repetidos tan propios de nuestra ciudad, pero que todos los trianeros hemos oído alguna vez.

Hace poco más de un año, en marzo de 2021, una rama del ficus se desprendía y caía al suelo justo en la esquina de San Jacinto y Pagés del Corro, hiriendo gravemente a una señora y de forma leve a otras cinco más. Fue la primera señal de alerta ante la situación del enorme árbol. Ello requirió una poda de urgencia en ese momento y una actuación posterior en septiembre del mismo año. Los trabajos realizados llevaron al Ayuntamiento a reclamar a los dominicos los 11.500 euros que costó la actuación.

Desde hace ya algunos años, la preocupación en San Jacinto con respecto al ficus no ha hecho más que aumentar. Además de convertirse en un riesgo potencial continuo debido al enorme tránsito de vehículos y viandantes de esa esquina, una de las más ajetreadas del barrio, las raíces que pasan bajo el templo comienzan a dar problemas. El entorno más cercano al árbol lleva dando evidencias de que las raíces son un problema para el edificio desde hace años, levantando parte del suelo y abriendo la cerca de ladrillo que rodea el atrio de entrada. Esto es algo normal en esta especie arbórea, puesto que sus raíces son largas y superficiales.

Esto ha llevado a pedir a la Gerencia de Urbanismo la autorización para talar definitivamente el gran ficus del compás de San Jacinto, algo a lo que el Ayuntamiento ha accedido y que se va a rubricar en la comisión ejecutiva de Urbanismo mientras escribo estas líneas a martes 31 de mayo de 2022, por lo que a lo largo de los próximos días, veremos posiblemente desaparecer definitivamente uno de los símbolos del barrio de Triana.

Es en estos casos cuando todos nos preguntamos ¿no hay otra solución? Y es que aquí entran en juego competencias y responsabilidades. Cuando se plantó el ficus, el espacio era abierto, no existía la actual valla de separación con la calle. Al ser un lugar abierto, muchas personas aprovechaban la plazoleta que formaba la entrada a la iglesia para dormir por las noches, lo que motivó a los dominicos a solicitar autorización para cerrarla. Al cerrarse, la situación es que para actuar sobre el árbol, el permiso lo concede o deniega el Ayuntamiento. Sin embargo, si ocurre algo, como la caída de alguna rama como en 2021, la responsabilidad es de los dominicos. Posiblemente, si se aclarara esa extraña situación de que uno es el que autoriza y otro el que se responsabiliza, el árbol podría salvarse.

Pero echemos la vista atrás y veamos un poco la historia de este "gigante verde" de Triana.

El ficus de San Jacinto y sus más de 100 años de vida

El ficus llegó en 1913 al compás de la iglesia de San Jacinto, uno de los corazones del barrio de Triana que en los años posteriores viviría una importante remodelación en vísperas de la Exposición Iberoamericana, el auge del regionalismo arquitectónico y de la cerámica trianera.

La iglesia de San Jacinto por esos años era sede aún de algunas de las hermandades más populares del barrio como la Esperanza de Triana, la Estrella y la hermandad del Rocío, o la hermandad de Las Aguas, trianera que emigró a Sevilla en 1942 y que sería la primera en abandonar el templo. Luego lo harían la de la Esperanza en 1962, la Estrella en 1976 y el simpecado del Rocío en 1982.

El antiguo convento dominico había sido siglos atrás uno de los muchos e importantes conventos del barrio, la gran mayoría de ellos levantados a lo largo de la conocida como Cava de los Gitanos, en la acera contraria al barrio. Allí se encontraban sus edificios y sus huertas como el de los Remedios, el de la Victoria, el de las Mínimas o el de los Predicadores. De ellos solo nos queda el de las Mínimas, la antigua iglesia del de Los Remedios aunque muy transformada y la iglesia de San Jacinto, con categoría de parroquia desde 1966.

El ficus que conocieron nuestros abuelos fue pequeño, apenas tapaba la visión de la iglesia y tampoco daba mucha sombra pero son especies que crecen bastante rápido, por lo que en las décadas de los años 50 y 60, el árbol tenía ya una enorme copa que se divisaba desde muchos metros de distancia, formando así parte ya de la fisonomía de ese emblemático cruce entre lo que había sido la Cava (límite histórico de la parte urbanizada de Triana) y el camino hacia la Vega trianera y el Aljarafe.

Muchas han sido las veces que se ha podado el árbol, intentando mantener siempre en el mejor estado posible sus ramas. Una de las podas más polémicas fue la de julio de 2018, cuando una de las ramas cayó sobre la emblemática cruz de mármol que se encuentra a sus pies en el compás de la iglesia y partió uno de los brazos de la misma.

En los próximos días veremos desaparecer este símbolo de la Triana del siglo XX, algo que cambiará la fisonomía del entorno, dejando un vacío enorme, tanto físico como sentimental. San Jacinto ganará en visibilidad, podremos contemplar la iglesia en su totalidad, algo que ningún trianero vivo recordará, pero perderemos verde y sombra. Se entiende que quizás sea la única solución, pero eso no quita que los trianeros echaremos mucho de menos a este vecino verde del barrio que lleva en él desde antes que todos nosotros, viviendo en la esquina de San Jacinto con Pagés del Corro desde hace 109 años.

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José Manuel Villalba Rodríguez

1 comentario en “Adiós al ficus de la iglesia de San Jacinto en Triana.”

  1. Llevan más de una década intentando acabar con él. Han hecho lo imposible, entre otras cosas podas salvajes.

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