La leyenda de la Cabeza del Rey Don Pedro en Sevilla.

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La leyenda de la Cabeza del rey don Pedro es una de las más clásicas Sevilla. Podríamos decir que son dos leyendas en una, o dos partes de una misma leyenda. De ella nacen los nombres de dos calles de la ciudad: "Cabeza del Rey Don Pedro" y "Candilejo". Viajemos a la Sevilla del siglo XIV para conocerla.

Pero antes veamos brevemente el contexto histórico en el que se origina la leyenda. Los hechos ocurren a mitad del 1300, muy cerca de la puerta principal que conectaba la antigua judería sevillana con la ciudad cristiana. Pedro reinaría desde 1350 hasta 1369, cuando falleció. Era hijo de Alfonso XI y María de Portugal. Su padre, tuvo diez hijos con Leonor de Guzmán, su amante. Uno de ellos, Enrique (conde de Trastámara), tenía el apoyo de gran parte de la nobleza y quería arrebatar el trono a su medio hermano Pedro. Por otro lado, Pedro I, se casó primero con Blanca de Borbón, con la que no tuvo hijos; casó luego con Juana de Castro, con la que tuvieron un hijo, Juan; y estuvo con otras mujeres con las que también tendría hijos como María González de Hinestrosa, Teresa de Ayala o Isabel de Sandoval. Pero el amor de su vida fue María de Padilla, su amante durante toda su vida, algo que hacía que la nobleza no la aceptara y por ende, tampoco a Pedro. Ha sido un personaje histórico que ha despertado sentimientos encontrados a lo largo de los siglos, siendo apodado como "el Cruel" por unos y "el Justiciero" por otros.

La enemistad de los nobles con Pedro queda patente en la leyenda que contamos hoy, pues el protagonista es el enfrentamiento entre el rey don Pedro I de Castilla, hijo legítimo de Alfonso XI y María de Portugal y un miembro de la familia Guzmán, familia que apoyaba las aspiraciones al trono de Enrique de Trastámara.

Antes de entrar de lleno en el relato, simplemente citar un dato que creo importante para entender el relato. De los estudios de los restos del rey que se encuentra enterrado en la Capilla Real de la catedral de Sevilla, se extraen datos que nos interesan. Al parecer, Pedro sufrió de niño una parálisis cerebral que le produjo lesiones tanto físicas como mentales. Sus cambios de humor y temperamento pueden deberse a ello y el tener una tibia menos desarrollada que la otra, le condenó a cojear el resto de su vida.

Nos trasladamos ahora al lugar de los hechos, un lugar conocido siglos atrás como Cuatro Cantillos, punto de encuentro de las  calles Cabeza del rey don Pedro con la calle Candilejo, entre otras. ¿De dónde vienen esos nombres? Vamos a verlo.

Todo ocurre durante una madrugada, cuando el rey es sorprendido en los Cuatro Cantillos por un hombre. Era el hijo de uno de los Guzmanes y eso llevó a que ambos se batieran en duelo en medio de la noche (recordemos que la familia Guzmán quería a Enrique en el trono y no a Pedro).

El ruido que provocó la pelea, hizo que una anciana se asomara a la ventana de su casa para ver qué ocurría en la calle, bajo su ventana. La señora intentaba alumbrar la oscuridad con la luz de un candil, consiguiendo ver como un hombre yacía en el suelo desangrándose, mientras divisaba como el otro se alejaba de la escena, perdiéndose en la oscuridad mientras cojeaba de una pierna.

A la mañana siguiente, toda Sevilla sabía ya la noticia; uno de los jóvenes de la familia Guzmán había amanecido muerto en los Cuatro Cantillos apuñalado y el agresor se había dado a la fuga. Había que aparentar control y justicia, por lo que el rey declaró que el asesino sería hallado y ajusticiado y su cabeza luciría colgada en el lugar de los hechos, para que toda la ciudad pudiera ver al criminal.

Con lo que el rey no contaba es con que una anciana, vecina del lugar, había sido testigo del duelo y esta se presentó en el Alcázar para contar lo acontecido. Pidió ver al rey, algo a lo que este accedió. La señora le dijo que había visto al asesino y que si le traía un espejo se lo mostraría. Trajeron un espejo y cuando quedaros a solas, la señora se lo mostró al rey diciendo: "ahí tenéis la cara del hombre que mató al Guzmán". El rey viéndose sorprendido, sin entender muy bien cómo la señora lo había reconocido, le prometió que cumpliría su palabra, que su cabeza colgaría en el lugar de los hechos y que toda la ciudad sabría que él era el asesino.

Días después, una caja de madera aparecía colocada en una hornacina, en el lugar donde aconteció el duelo. Contenía la cabeza del asesino. Pero la caja permanecía aún cerrada.

Años después el rey moriría a manos de su hermano bastardo Enrique en Montiel, lejos de Sevilla, dando paso así a los Trastámara en el trono de Castilla. La familia conservaría en sus manos durante casi siglo y medio, hasta que tras la muerte de Isabel la Católica, Felipe el Hermoso se convierte en el primer monarca de la casa de los Habsburgo.

Muerto don Pedro, la caja de madera que contenía la cabeza del asesino se abrió y Sevilla descubrió que fue el mismísimo rey el que había matado al hijo de Guzmán. El ensanche de los Cuatro Cantillos pasó a conocerse desde entonces como "Cabeza del rey don Pedro" y la calle que sale hacia la plaza de la Alfalfa como calle del Candilejo.

Un pequeño candil cuelga aún desde la ventana de un primer piso, recordando el lugar desde donde la anciana había presenciando la escena. La calle del Candilejo nos recuerda lo ocurrido. No es el candil original, como tampoco lo es la casa, ni tampoco la ubicación. En la década de 1930, la calle del Candilejo fue ensanchada, desapareciendo las antiguas casas, entre ellas la que se consideraba la vivienda de la señora anciana que fue testigo de los hechos.

En la siguiente fotografía he hecho un pequeño montaje de la calle actual (el candil cuelga desde una ventana del primer piso en la parte derecha de la imagen). Al centro se ve insertada una fotografía de la desaparecida casa. La que se tenía como la ventana por donde la señora asomó con el candil, sería la que se ve justo encima de la señora que pasa con los cántaros en las manos.

La cabeza del rey sigue presenciando el lugar de los hechos, pero la que vemos no es la original colocada tras el duelo. La original se conserva hoy en el apeadero de la Casa de Pilatos. No podemos olvidar que este palacio sevillano fue construido por Pedro Enríquez de Quiñones y Catalina de Ribera. ¿Por qué la cabeza original se encuentra conservada en esta casa palacio? Pedro Enríquez de Quiñones era tataranieto del rey Alfonso XI (padre de Pedro I) y biznieto del infante don Fadrique (hijo de Alfonso XI y Leonor de Guzmán y por tanto, hermano de Enrique y medio hermano de Pedro I). Pedro Enríquez de Quiñones era por tanto descendiente de los que traicionaron a Pedro I y por tanto, la cabeza original recuerda este acontecimiento en la que fue la casa familiar.

La mayoría de relatos sobre esta leyenda caen en la misma contradicción. Dicen que el asesinado a manos de Pedro I fue el hijo del conde de Niebla, algo que es imposible históricamente. La leyenda no se ubica cronológicamente en ningún año concreto pero todos coinciden en decir que ocurre varios años antes de la muerte de Pedro I en 1369.  El 1 de mayo de 1368, Enrique de Trastámara, nombra a Juan Alonso Pérez de Guzmán primer conde de Niebla. Su primer hijo nacería siendo él ya bastante mayor, con 49 años en 1391. Por tanto es muy poco probable que el asesinado fuera hijo del conde de Niebla, pues Pedro I llevaba 22 años muerto cuando este nació.

Saber si ocurrió en realidad algo así, o saber qué ocurrió en realidad es difícil. De hecho, el relato mejor documentado sobre el origen de los nombres de estas dos calles, lo da Manuel Fernández y González a finales del siglo XIX en su obra "La cabeza del rey Don Pedro". Es un relato bastante creíble y en nada se parece a la versión más popular, poniendo la atención sobre otro personaje. Sea como fuere, estas calles inspiran historias y leyendas. Unas ya han sido narradas en el blog, otras están por llegar.

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José Manuel Villalba Rodríguez

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